La caída del euro alivia el peso de la deuda.

Con casi el 20% de las exportaciones dirigidas a Europa, la caída del euro está recortando buena parte de la alta competitividad que tienen las ventas externas argentinas...

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07deJuniode2005a las08:39

Con casi el 20% de las exportaciones dirigidas a Europa, la caída del euro está recortando buena parte de la alta competitividad que tienen las ventas externas argentinas al Viejo Continente, a la vez que disminuye el valor de las reservas internacionales atesoradas en esa moneda. Pero al mismo tiempo alivia la carga sobre el 14% de la deuda pública —equivalente a 17.000 millones de dólares— que está en euros.

Por ejemplo, disminuye la deuda con el FMI que está contraída en Derechos Especiales de Giro (DEG), una canasta de monedas que incluye al euro. En las últimas semanas, por el efecto del retroceso del euro, la deuda argentina con el FMI pasó de 12.190 millones a 11.798 millones de dólares.

Así, por ahora, el retroceso del euro tiene un impacto menor sobre la Argentina. Pero el deterioro político, económico y financiero de Europa y la presión por la revalorización de las monedas asiáticas podría perjudicar el comercio internacional, reducir los precios de las materias primas y hacer subir las tasas de interés que hoy lucen particularmente bajas.

Este conjunto de factores podría afectar a la Argentina, que se benefició, en gran parte en los últimos años, por las extraordinarias condiciones del comercio y las finanzas internacionales, con sostenida demanda sobre los productos de exportación, precios elevados de las materias primas y tasas de interés bajísimas.

Los datos marcan que el euro ya no luce como antes. Después de haber superado los $ 4, ahora difícilmente puede sostenerse en torno de los $ 3,53, mientras en Europa se debate su futuro, entre otras razones, por la fuerte presión de Italia por "volver a la lira" por el temor a caer en una crisis "a la Argentina del 2001".

Aunque el euro todavía sigue con una cotización más de un 30% superior a la que tenía cuatro años atrás, Eduardo Blasco de Maxinver considera que "si bien siempre hay serruchos de alzas y bajas, ahora se produjo el primer ajuste bajista importante, marcando un cambio de tendencia". Y esto "es anterior al ''no'' de Francia y Holanda. Esos resultados electorales profundizaron una tendencia que ya se venía insinuando por los efectos recesivos de la revalorización del euro". Blasco ve un primer precio soporte de 1,20 dólares.

El economista Marcelo Lascano tiene la misma visión y vaticina que el euro entró en una zona de volatilidad ("más hacia abajo que hacia arriba"), con un punto de equilibrio que la mayoría de los operadores sitúa en torno a 1,15 dólares ( unos 3,35 pesos). Y agrega que ante el retroceso del euro, y como el dólar continúa débil, se observa un pasaje de fondos hacia las monedas asiáticas por la fuerte presión norteamericana a favor de la revaluación de la moneda china.

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