Inquietud del mercado por el control de capitales: la Bolsa cayó un 2,57%.

Los operadores temen que muchas operaciones con títulos locales se hagan en el exterior...

10deJuniode2005a las08:42

Aunque esperarán hasta ver la reglamentación del decreto para tratar de mensurar el impacto que tendrá el nuevo control del ingreso de capitales del exterior, los operadores más avezados ya descontaban ayer con resignación algunos efectos que tendrá la norma: un menor volumen de negocios en el mercado local (algunos se trasladarían al exterior) y, por lo mismo, un mercado más "pesado" en materia de precios, ya que éstos automáticamente comenzaron a incorporar las nuevas proyecciones sobre una plaza con menos demandantes.

El dato que alteró los ánimos de los operadores no fue la decisión oficial de establecer el encaje -lo que se descontaba desde hacía días-, sino el hecho de que se lo hubiera fijado en el 30%, monto que supera en 10 puntos las previsiones y ratifica que el Gobierno está dispuesto a recurrir a cualquier instrumento que ayude a mantener alto el tipo de cambio real.

El anuncio de la medida, realizado por el ministro Roberto Lavagna minutos antes de las 11, luego de una reunión con el presidente Néstor Kirchner, tuvo un inmediato impacto en los mercados: el índice Merval de la Bolsa porteña, que había empezado neutro la jornada, comenzó a desbarrancarse desde entonces, hasta terminar el día con un retroceso del 2,57%. Los bonos de la deuda, que insinuaban que iban a mantener la recuperación de la víspera, ingresaron en una zona de turbulencias que los puso buena parte del día en zona de pérdidas, aunque el balance final mostró comportamientos dispares.

En los corrillos de la Bolsa se sucedían los diálogos para tratar de estimar el impacto que la medida tendría de ahora en adelante sobre el mercado. Los más inquietos eran los agentes bursátiles más chicos, que comenzaron a despedirse de un negocio en el que soñaban con volver a tener protagonismo: la creciente negociación de títulos públicos que derivará del reciente cierre del canje.

Los operadores dan por descontado que los inversores que no estén dispuestos a dejar un 30% del monto que destinen a inversiones financieras estacionado y sin renta por un año en una cuenta del Banco Central lo primero que harán será trabajar con esos mismos productos, pero desde otras plazas, como Nueva York, Montevideo o cualquier otra, según explicaban. Y los que tienen presencia o contacto en esas plazas son los operadores más grandes o los bancos. Así, los más chicos se quedarán fuera del negocio, cuando ya se ilusionaban con que podían tomar una parte de él, aunque más no fuera por derrame.

"La medida genera la exportación del sector bursátil", enfatizó Guido Tavelli, presidente de la casa homónima. "¿Quién va a aceptar un encaje si se pueden comprar instrumentos argentinos de cualquier tipo sin ingresar en la plaza local?", preguntó preocupado. "Otra incidencia será que el inversor externo que acepte las nuevas reglas seguramente va a pedir una mayor tasa de retorno para compensar lo que resignará por inmovilizar una parte de sus fondos", apuntó Héctor Scasserra, director de Arpenta.

Las primeras estimaciones indican que el mercado local podría resignar un 25% de los negocios que manejó en las últimas semanas, cuando se operaron a razón de $ 80/90 millones en acciones y unos $ 800 millones (entre la Bolsa y el Mercado Abierto Electrónico) en bonos, entre otras cosas, porque una parte importante de la demanda habría estado compuesta por argentinos que reingresaron parte de los dólares llevados al exterior durante la última crisis. "Muchos, por razones impositivas, ya no van a querer traer el dinero y dejarlo un año en una cuenta de un ente oficial", apuntaron.

Por esta razón se descarta que tanto ellos como los extranjeros optarán por operar con papeles locales, si así lo tienen decidido, pero desde el exterior. El previsibl

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