Paraguay, el cuarto poder

Ocupa el cuarto lugar en el ránking mundial de exportadores. Los brasileños y argentinos están allí y creen que hay mucho para crecer.

18deJuniode2005a las09:50

En Paraguay hay dos estaciones: el verano y la del tren. Así reza un dicho muy conocido en este país, que le sirve a los ingenieros agrónomos para explicar porqué se puede sembrar soja en marzo, cuando en Argentina estamos acostumbrados a comenzar a cosecharla.

Esa es sólo una de las particularidades de la soja de Paraguay, cuya principal región sojera fue recorrida la semana pasada por Clarín Rural. Se trata de un país con perfil bajo en el cultivo, pero que, sin dudas, ya juega en primera, no sólo por la tecnología que utiliza y los rindes que obtiene, sino porque, aunque muchos no lo saben, es el cuarto exportador mundial de la oleaginosa, detrás de los tres grandes: Estados Unidos, Brasil y la Argentina.

Las últimas dos zafras fueron muy duras para este país. Sendas sequías provocaron una fuerte baja en los rindes promedio. Pero, si nos remontamos a la última campaña normal que tuvo Paraguay, la 2002/2003, veremos que a nivel nacional están arañando 3.000 kg/ha, bastante por arriba, por ejemplo, de los casi 2.800 kgs que logró este año la Argentina con un clima que, en la mayor parte de las regiones, fue casi perfecto.

El dato marca con claridad que el territorio paraguayo resulta un ambiente propicio para el cultivo. Y muestra, además, el nivel tecnológico que han adoptado los productores, que abrevan, básicamente, de Argentina y Brasil.

Si ese nivel no se expresó en una producción mayor en los últimos dos años, fue por la sequía. De todas maneras, el área sembrada creció en forma sustancial en cada una de esas campañas.

En el 2003, cosecharon 4,5 millones de toneladas, sobre casi 1,5 millones de hectáreas. Un año después, el área sembrada creció a casi 2 millones de hectáreas, pero el clima hizo de las suyas y la producción cayó a 2.000 kgs/ha. Y este año, las cosas no han ido mejor. La sequía reincidió y los números finales no serán mucho mejores.

De todas formas, ni los productores paraguayos ni los argentinos ni los brasileños que ya desembarcaron en este país o están por hacerlo, tienen dudas sobre su potencial. No sólo sojero, sino productivo en general, porque si crece el área de soja, debe crecer la de maíz para tener un esquema sustentable en un clima casi tropical. Y porque si crece el maíz y se expande el área agrícola sobre los campos ganaderos, llegará, tarde o temprano, una mayor intensificación del trabajo con la hacienda.

El 70% de la soja que se siembra en Paraguay es RR. Sin embargo, hasta la última campaña, las variedades eran introducidas al país por contrabando, porque los transgénicos no estaban autorizados. Así, en muchos casos no se sabía a ciencia cierta qué entraba. Y se sembraban grupos cortos cuando en realidad hacían falta medianos o largos. O la calidad de la semilla era deficiente.

Pero en los últimos meses los productores firmaron un acuerdo con Monsanto, que desarrolló el gen RR, y el gobierno le dio su visto bueno, con lo cual quedó abierta la puerta para la introducción legal de semillas adaptadas al medio, lo que dará nuevo impulso a la producción paraguaya.

Para la próxima campaña, la estimación es que se superarán ampliamente las dos millones de hectáreas, una cifra que aún está lejos del potencial del país.

"En la 2004/2005 ya se sembraron más de 2 millones de hectáreas, pero hubo pérdidas de 30% a nivel país y del 45% en el departamento de Itapúa", le dijo a Clarín Rural Agustín Konrad, presidente de Colonias Unidas, la cooperativa más importante de Paraguay. La sede Colonias Unidas está en Obligado, entre Encarnación y Ciudad del Este, en una zona donde se asentaron muchos colonos descendientes de alemanes, que dieron origen a la cooperativa.

Colonias Unidas factura en total 120 millones de dólares al a

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