Con críticas, el Fondo abrió la senda hacia un nuevo acuerdo.
Avaló la marcha de la economía argentina, pero reiteró reclamos; Kirchner rechazó las objeciones...
Washington.- El directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) concretó y aprobó ayer el demorado examen anual de la economía argentina, pese a que deslizó varias objeciones al programa económico e hizo apelaciones para que el presidente Néstor Kirchner impulse reformas que permitan consolidar la recuperación del país. Así, quedó habilitado el camino hacia la firma de un nuevo acuerdo con el organismo, aunque no será fácil: a modo de adelanto, el director del Fondo, Rodrigo de Rato, enumeró ayer desde Canadá una serie de condiciones, como subir el superávit fiscal.
La reunión de la junta directiva del FMI confirmó además que los directores por Italia y Japón lideran la línea dura contra la Argentina, mientras que Estados Unidos, Francia y España, junto a los países en desarrollo, fluctúan entre el apoyo y "el acompañamiento", dijeron a LA NACION dos funcionarios del Fondo.
La llamada revisión del artículo IV incluyó un debate sobre las reformas que el FMI reclama desde hace tres años: una nueva ley de coparticipación federal, la eliminación de impuestos distorsivos (al cheque y a las exportaciones) y un mayor superávit fiscal primario, entre otras pautas.