El Gobierno dice que no aumentará el superávit.

Según el jefe de Gabinete, no es razonable elevar esa meta, como pide el Fondo, porque se postergarán obras y gasto social...

27deJuniode2005a las08:07

En el Palacio de Hacienda creen que, por la campaña electoral, el acuerdo con el FMI se firmará después de las elecciones de octubre
Redrado negó riesgos por la intervención cambiaria

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo ayer que el Gobierno no cree adecuado elevar la meta de superávit fiscal primario para pagar más deuda, tal como exige el Fondo Monetario Internacional (FMI). "No parece razonable -dijo el funcionario a Radio Del Plata-. El país necesita tener con los organismos de crédito, y con el FMI en particular, una relación madura que nos permita llevar adelante un plan de desarrollo de la Argentina, sin postergar las múltiples necesidades que tiene."

El Fondo reclama que el país tenga al menos un superávit fiscal del 4,5% del producto bruto interno, pero el Gobierno quiere mantenerlo en el 3%. "Si todo el superávit que tenemos, en un país con 40% de pobres, lo destinamos al pago de compromisos externos, lo que vamos a hacer es dilatar las obras de infraestructura para poder seguir creciendo y las necesidades de la gente que está en una situación difícil", dijo Fernández.

Por su parte, el presidente del Banco Central, Martín Redrado, negó que la política de intervención cambiaria aumente los riesgos de inflación. Tras la publicación de parte del documento del FMI sobre el artículo IV ayer en el diario Clarín, Redrado dijo a la agencia Bloomberg desde Basilea, donde participa de la reunión del Banco Internacional de Pagos, que "si el FMI tiene un problema con esto, se está perdiendo la mitad de la película, porque todos los dólares que compramos están siendo esterilizados en forma completa". Según su óptica, el BCRA dispone para ello de toda una serie de letras, notas y bonos que está utilizando para absorber los pesos que libera al mercado al comprar dólares.

Antes o después de votar

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, se retiró el viernes pasado de su reunión con el presidente Néstor Kirchner con una opción en la cabeza: la de comenzar a negociar el programa de refinanciación con el Fondo a principios del mes próximo, es decir, en unos pocos días, según fuentes del Palacio de Hacienda.

Lavagna quiere entablar un diálogo permanente con el staff del FMI en EE.UU. y para eso planea enviar diversas misiones integradas por miembros de su equipo. El no piensa viajar.

Que se inicien las negociaciones pronto no significa necesariamente que se vayan a terminar antes de las elecciones legislativas de octubre próximo. Un alto funcionario argentino en Washington opinó que difícilmente se arribe a un acuerdo previo a los comicios porque el FMI exigirá condiciones "inaceptables" en plena campaña electoral: además del superávit fiscal primario (antes del pago de la deuda) del 4,5% del PBI, una política monetaria guiada por metas de inflación y no por el objetivo de sostener un tipo de cambio competitivo.

Esta visión se extiende incluso a economistas de la oposición. El ex ministro de Economía y candidato a senador por la provincia de Buenos Aires por el partido Recrear, Ricardo López Murphy, lo advirtió ayer en conversación con Radio América: "Lo que creo que el Gobierno va a hacer y que es inevitable, dada la decisión de no aclarar su política, será postergar el acuerdo hasta después de las elecciones". El ex funcionario de De la Rúa agregó que el Gobierno pagaría por esta decisión "un alto costo", pero que había quedado claro que estaba dispuesto a correr con ese riesgo.

Los analistas se preguntan entonces cómo se llegará a octubre sin un pacto que alivie las necesidades financieras del Estado, sobre todo por los fuertes vencimientos de los títulos Boden en agosto, por US$ 1767 millones entre capital e intereses. Algunos de ellos conside

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