El Gobierno tiene con el FMI un acuerdo virtual.

Sobre el acuerdo con el FMI hay toda clase de versiones...

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27deJuniode2005a las09:13

Sobre el acuerdo con el FMI hay toda clase de versiones. Reiteradamente se afirma que el Gobierno suscribiría un entendimiento recién después de las elecciones de octubre porque hacerlo antes "politizaría" la campaña electoral. Sobre esa base se estima que el Gobierno pagaría todos los vencimientos hasta el mes electoral y pasado ese momento buscaría refinanciar el resto de la deuda con los organismos financieros internacionales. Argentina debería cancelar us$ 2.000 millones al Fondo, de los cuales 1.600 millones son vencimientos de capital

Este argumento oficial encierra varios peligros. El primero, es que si un acuerdo con el FMI fuera "beneficioso" para el país, no se entiende por qué no debería ser incorporado lo antes posible, por qué esperar tanto tiempo.

En segundo lugar, esperar que se cierren las urnas para entenderse con el FMI tiene el peligro de que el Gobierno quedaría con las "manos libres" para llegar a cualquier acuerdo con el organismo, ya sin la demanda democrática de explicaciones de la ciudadanía.

En tercer término, el Gobierno sigue pagando los vencimientos de la deuda a Washington. Desde la devaluación de 2001 ya se llevan pagados unos US$ 13.000 millones a las entidades internacionales. Cada cumplimiento afloja la capacidad de negociación del país, que se basa, justamente, en la deuda misma.

Además, para poder cumplir esta estrategia, el Gobierno coloca nueva deuda y, sobre todo, efectúa un "ajuste fiscal" inédito para hacer Caja y poder cumplir con los "acreedores privilegiados". El ajuste fiscal a fondo como desean en Washington significa que no queda plata para los jubilados o los estatales o los docentes.

Cuarto: el FMI espera tranquilo la jugada de la Argentina porque sabe que si no hay sonrisas a la hora adecuada, igual seguirá cobrando. Y si hay puntos de vista compartidos es porque seguirá cobrando una parte y habrá logrado imponer sus condiciones como sus funcionarios desean.

Entretanto la Argentina está cumpliendo las condicionalidades que suponen un acuerdo con el Fondo. Está poniendo al día las tarifas con las privatizadas, cumple con el "programa monetario", tiene un superávit récord y, como si fuera poco, se presenta en las ventanillas y cumple con los organismos. O sea: pese a todo hay un "acuerdo implícito", sin las "ventajas" de un acuerdo firmado.

La explicación de todo esto posiblemente sea la siguiente: las peleas verbales con el Fondo Monetario le "dan popularidad" a las autoridades oficiales, sin que esto signifique, de ninguna manera una ruptura significativa con el Fondo y demás organismos financieros. Estos siguen en el privilegiado lugar de "acreedores privilegiados" de la Nación.

Vivimos así en la ficción de estar metidos en una causa anti-FMI, mientras al mismo tiempo somos su mejor y apreciado cliente.

dmuchnik@clarin.com

 

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