El manejo del agua, clave para mejorar rendimientos.

Análisis. Guillermo Bernaudo dio algunas “pistas” para lograr mejores rendimientos en soja...

28deJuniode2005a las09:28

Es un factor determinante. También es vital la rotación con maíz o cultivos de cobertura. Si no se logran ambientes más favorables será “muy difícil” aumentar los quintales en cada cosecha. Sugieren sembrar los Grupos de Madurez III largos o IV cortos en el sur provincial, y los IV intermedios a largos en el norte.

La soja se ha extendido sobre campos naturales, pasturas y renovales, para convertirse en el cultivo más importante de la provincia. En materia de rendimientos, sin embargo, todavía se está muy lejos de los 6.000 kilos de la zona núcleo debido a diversas limitantes vinculadas, de manera especial, con cuestiones ambientales. Hay, entonces, mucho por hacer.

El ingeniero agrónomo Guillermo Bernaudo, técnico de los CREA La Paz, precisamente, se refirió a cómo superarlas durante su disertación en Mundosoja 2005, encuentro realizado la última semana en Buenos Aires, con la organización de SEMA (Servicios y Marketing Agropecuario) y la fuerte presencia de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) y la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid).

En los últimos quince años, reseñó el profesional, el rendimiento de la soja en nuestra provincia “tendió a crecer” y “la variación interanual (de los rindes) estuvo absolutamente determinada por el nivel de precipitaciones”.

Bernaudo, el único disertante entrerriano de Mundosoja 2005, agregó que con la aparición de la soja RR y un adecuado manejo del agua “se aprovecharon mejor los años de buenas lluvias y los pisos de rendimiento fueron más altos que antes”. Por eso, remarcó, el manejo del recurso agua “es un factor determinante” de los rendimientos en el Litoral en general y en Entre Ríos en particular, al tiempo que ubicó entre los 600 y 650 milímetros “el punto de quiebre donde se logran los altos rendimientos”. “A partir de allí las lluvias comienzan a ser excedentes”, advirtió.
Al abundar sobre este punto, el profesional añadió que el manejo del agua “es clave” debido a que “nuestros suelos, con pendientes medias y largas en general, muy pesados, son de baja infiltración, a lo que deben sumarse las lluvias torrenciales y de mala distribución que suelen caer en la provincia”. En estos ambientes, definió, “es muy difícil aspirar a altos rendimientos”.

Bernaudo, no obstante, dio algunas precisiones para “generar ambientes más favorables” y subrayó, en primer lugar, que “la rotación (con maíz y trigo para el sur y cultivos de cobertura para el norte) es fundamental para tener una soja que pueda aspirar a altos rendimientos”, además de la construcción de “terrazas en los lugares donde haga falta”.

La cobertura, explicó el técnico de los CREA La Paz, “permite disminuir el impacto de la gota de lluvia, mejorar la infiltración, acumular más agua y reducir la pérdida por evaporación en los ambientes cálidos”.

En las últimas cuatro campañas, consignó, “en casi mil lotes de toda Entre Ríos, cuyos antecesores fueron cultivos de cobertura, los rendimientos estuvieron un 12 % por arriba del promedio en maíz, y un 10 % por arriba en soja”, mientras que los “de soja repetida se ubicaron 5 % abajo”.

GENOTIPOS. Bernaudo, asimismo, citó datos estadísticos del Proyecto Siber de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos y señaló que en los lotes de mejor situación “el 56 % de la soja sembrada en la provincia pertenece al Grupo de Madurez (GM) VI, y el 16 % al IV y III”. Esto, agregó, “no es casual, tiene que ver con los ambientes. En Entre Ríos los grupos más cortos, de mayor potencial, están en los mejores lotes, en los más seguros, pues implica una mayor fortaleza en el potencial de rendimiento, aunque con algún riesgo de gr

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