El riesgo país argentino ya casi iguala al de Brasil.

Según analistas, se debe a la intensa demanda sobre los bonos ajustados por la inflación...

11deJuliode2005a las08:10

Los inversores más profesionales, aquellos a los que se conoce genéricamente como "el mercado", volvieron a dar por estos días una cabal demostración de su pragmatismo, en busca de rentabilidad.

Las sostenidas compras que realizaron de los nuevos bonos de la deuda argentina provocaron una baja de 44 puntos (o 9,5%) en la tasa de riesgo país durante la última semana, pese a que una agencia internacional de evaluación crediticia (Moody´s) advirtió que pasarían hasta 2 años para que revisara la baja calificación asignada recientemente a la Argentina. Tampoco parece haber influido la dura pelea política entre el presidente Néstor Kirchner y su antecesor, Eduardo Duhalde, que suscita dudas sobre la gobernabilidad y hasta se cree que podría provocar cambios de ministros.

El viernes, ese indicador que elabora la banca de inversión JP Morgan quedó en 418 puntos básicos, apenas 9 sobre la medición de Brasil (que cerró a 409 puntos y hace una semana llevaba casi 50 puntos de ventaja), el país emergente considerado el "niño mimado" por los analistas internacionales, ante las políticas implementadas por la gestión del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Y, según los vaticinios de los operadores, es sólo cuestión de días para que ambos indicadores queden igualados o, más aún, la administración de Kirchner muestre un riesgo financiero menor que el de su vecino.

El riesgo país es un indicador utilizado fundamentalmente por los inversores financieros, para definir dónde colocarán su dinero, y aunque no necesariamente afecta a las inversiones productivas, es tomado como una muestra de la salud financiera de un país.

Según JP Morgan, el viernes pasado el riesgo de México se ubicó en 164 puntos sobre el rendimiento de los bonos del Tesoro de EE.UU.; el de Venezuela, en 440 puntos; el de Chile, en 61, y el de Uruguay, en 394 puntos.

Difícil de entender

Para los más principistas la situación comparativa de la Argentina y Brasil hoy es difícil de entender, teniendo en cuenta que, mientras que la Argentina fue autora de la mayor y más extensa cesación de pagos de la historia moderna, hace sólo unos meses dejó atrás el incumplimiento y aún mantiene impaga una parte de esa deuda (la que no ingresó en el último canje y la deuda contraída con el Club de París), el gobierno de Brasil realizó ingentes esfuerzos para no caer en default.

El comportamiento del riesgo país, aquel indicador que atormentó al gobierno de la Alianza hasta llegar a condicionarlo, quedó disimulado en los últimos días por el boom de los bonos nominados en pesos indexados, que se disparó tras conocerse que la inflación del mes de junio casi duplicó todas las estimaciones previas. Esto les dio a esos bonos un razonable atractivo, ya que se trata de títulos que ajustan su capital original por el coeficiente de estabilización de referencia (CER), un indexador creado tras la devaluación de 2002 para actualizar el valor de algunas deudas originalmente pactadas en dólares o pesos convertibles 1 a 1 con el dólar.

Esta reacción de los inversores fue lógica: desarmaron posiciones en otros activos financieros (vendieron dólares, acciones o se negaron a renovar plazos fijos) para tomar títulos que van devengando la inflación producida. Sobre este punto, un informe de la consultora MVA señaló las razones de la "llamativa demanda" registrada la semana pasada en la segunda licitación de bonos Boden 2014 por $ 1000 millones, realizada por Economía, al advertir que por el rebrote inflacionario el valor residual de ese bono, que al momento de la subasta de mayo (primera emisión voluntaria) era de $ 105,92 por cada $ 100 originales, al jueves último había crecido hasta los $ 107,22 por la simple actualización por CER. Pero lo cierto fue que no sólo cr

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