115 millones de toneladas para el 2015.

La Fundación Producir Conservando presentó un trabajo, realizado por el Ing. Gustavo Oliverio y el Lic. Gustavo López, que estima la producción agrícola argentina, para el año 2015, en 115 millones de toneladas...

11deJuliode2005a las09:00

La Fundación Producir Conservando presentó un trabajo, realizado por el Ing. Gustavo Oliverio y el Lic. Gustavo López, que estima la producción agrícola argentina, para el año 2015, en 115 millones de toneladas, lo que implicaría un crecimiento de más del 60% respecto del promedio de las últimas tres campañas. Con este volumen de cosecha el valor bruto de la producción alcanzaría los US.600 millones, mientras que las exportaciones superarían los US.000 millones. Estas cifras aumentan significativamente agregando valor a una mayor parte de los granos producidos. En esta entrevista con El Tribuno en el Campo el Lic. Gustavo López da mayores detalles sobre el trabajo.

¿La situación política y económica que impera en el país es propicia para llegar a las 115 millones de tns?

Sí, primero porque se viene demostrando en los últimos años que, tanto desde el punto de vista del área sembrada -que es el gran incentivo que tiene el productor para seguir expandiéndose-, o por vía de la tecnología se siguen batiendo récords.
En los últimos tres años el área sembrada viene creciendo un promedio anual acumulado del 2,5%, lo cual es un ritmo altísimo.
Por el otro lado, está la condición tecnológica que los productores la siguen aplicando, más que nunca, aún en un esquema tan pesado impositivamente como el que tenemos, porque tienen que hacer las cosas lo mejor posible para mejorar el margen de los productos, sino quedan definitivamente marginados.

¿En estas proyecciones hay cultivos vedette, como lo fue la soja en los últimos años?

Lo que nosotros nos planteamos son dos escenarios. Uno continuando las tendencias actuales, en esos términos va a seguir siendo la vedette la soja, los oleaginosos en general y la soja en particular. El punto es que estamos llegando a nivel de participación de este grano, en el total, muy grande. Hoy estamos hablando del 60% del total del área sembrada de oleaginosos, con un nivel de participación de la soja en alrededor del 85%. Con esta hipótesis tendríamos un producción un poco menor a 115 millones de tns, porque tienen rendimientos más bajos que los otros productos

¿Cuál es el otro escenario?

Ante la realidad actual, que en alguna medida se vuelve insostenible -sobre todo en las regiones extra pampeanas- ya que la relación de oleaginosas versus cereales es, por ejemplo en el caso de Salta, de 9 a 1; y a este ritmo es bastante difícil mantener esta situación más o menos sustentable el tiempo. Entonces el planteo es -al margen de todos los insumos, la siembra directa, la fertilización, etc.- la necesidad de cambiar la participación en el mix de los productos.

Esta segunda hipótesis contempla no pasar en ningún momento y en ninguna zona de una relación 2,5 o 3 a 1 entre oleaginosas y cereales. Este planteo, mucho más equilibrado, nos permite llegar a las 115 millones de toneladas, porque le vamos a dar más importancia al maíz que tiene un rendimiento 2,5 veces por encima de la soja.

¿Y qué haríamos con ese maíz?

En este esquema estaríamos en una producción de soja de 55 millones de tns y de maíz en alrededor de las 30 o 32 millones de tns.
Con este gran volumen, y pensando que el mercado de forrajes en el mundo existe pero está liderado por los norteamericanos, y no hay una posibilidad tan grande de crecer, hacemos el siguiente planteo: si el consumo interno es de alrededor de 7 millones de tns y la producción de 20 millones de tns, nuestro saldo exportable es de 13 millones de tns. Con una producción del orden de los 32 millones de tns se incrementaría, prácticamente, al doble, lo que sería muy difícil de vender.

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