El BCRA suma reservas y evita que el dólar caiga.

El Banco Central (BCRA) intensificó ayer su esfuerzo por sostener la cotización del dólar minorista en $ 2,88 y evitar que la del mayorista perfore los 2,86...

22deJuliode2005a las08:01

El Banco Central (BCRA) intensificó ayer su esfuerzo por sostener la cotización del dólar minorista en $ 2,88 y evitar que la del mayorista perfore los 2,86, al comprar US$ 132,2 millones con ese propósito y concretar la tercera mayor adquisición del año y la cuarta después de la devaluación.

Con igual objetivo había adquirido US$ 152,5 millones el 3 de junio, otros 160,5 millones el 22 de ese mismo mes y el 8 de mayo de 2003 se había alzado con 144,1 millones.

Cumplió así con el objetivo que volvió a proclamar por ayer por la tarde, cuando emitió un resumen de lo que considera son las principales conclusiones del Informe de Inflación que difundió anteayer, titulado: "El Banco Central continuará acumulando reservas".

Con el comunicado apuntó a subrayar ese concepto, ya incluido en el informe del día previo, cuando defendió la compra de dólares como parte de una política de recomposición de las reservas a la que definió de "contribución institucional a la macroeconomía del país".

La afirmación parece, además, reactualizar las previsiones que el presidente del BCRA, Martín Redrado, realizó a fines de mayo durante las Jornadas Monetarias, ya que entonces sostuvo que "hacia fines de año" las reservas iban a llegar a los US$ 24.000 millones.

La cuestión es que, con la compra de ayer, las tenencias ya superan esa estimación en un 2,5% (están por encima de US$ 24.600 millones) cinco meses antes de lo proyectado hace sólo 45 días. Con este resultado, operadores del mercado se preguntaban ayer si el objetivo fue reformulado, o si el Gobierno prevé destinar próximamente una parte de ese saldo a pagos al exterior.

Esa posibilidad apareció contemplada anteayer en un apartado del Informe de Inflación, precisamente destinado a explicar "por qué los países emergentes acumulan reservas", y que abreva en las experiencias que llevaron adelante en forma discrecional países como Brasil o Perú (corriente en la que se encuadra a la Argentina) o mediante una regla o programa explícito, como lo hicieron Turquía, México y Colombia.

En ese informe, el BCRA sostuvo que "la decisión acerca del nivel de reservas que debe mantener un país está asociada a la necesidad de contar con cierto grado de liquidez en divisas para cumplir con sus obligaciones en el exterior y afrontar cambios abruptos en las condiciones financieras externas, y así atenuar su impacto".

El trabajo reconoce que, como contrapartida, la acumulación de reservas "genera un aumento en la liquidez que, de ser mayor a la demanda interna de dinero, debe ser esterilizado para evitar el costo de enfrentar un eventual aumento en la tasa de inflación".

Pero identifica como un beneficio "la reducción en el valor esperado de la pérdida de ingreso nacional" que aporta un buen colchón de reservas si una crisis de iliquidez causara un "nuevo colapso financiero". Y, por lo observado ayer, parece haber renovado su apuesta por esos beneficios en detrimento de los posibles costos.

La sostenida oferta de dólares, que conspira contra el objetivo oficial de mantener su valor, se explica por el creciente ingreso de divisas por liquidación de exportaciones de granos, que representa un tercio de las ventas externas totales del país (acumulaban US$ 7290,5 millones al 8 del actual, frente a un total de US$ 11.062,2 millones durante todo 2004), y un sostenido ingreso de fondos del exterior (en busca de aprovechar los apetecibles rendimientos que ofrecen los bonos locales), que ni la aplicación de encajes habría logrado reducir.

Pero a los analistas les preocupa el impacto que la sostenida inyección de pesos producida por la compra de dólares (la adquisición de ayer supone emitir casi $ 380 millones) t

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