La inflación fue menor que la esperada, pero sigue alta: 1%.

En julio se registró la tercera suba mensual consecutiva; el acumulado del año es del 7,2%...

04deAgostode2005a las08:05

Con alivio, el Gobierno recibió ayer la confirmación de que la inflación de julio fue del 1% y se ubicó por debajo de la mayoría de los pronósticos privados, que hablaban de un alza superior, e incluso de algunas proyecciones que sostenían que treparía al 1,5 por ciento.

Aunque fue menor a la esperada, el alza de julio constituye la tercera suba consecutiva. Así, la inflación acumula en los primeros siete meses del año un incremento del 7,2 por ciento, con lo que no debería superar el 0,5% mensual entre agosto y diciembre para mantenerse dentro de la banda del 7 al 10,5% que se había autoimpuesto el Gobierno en el presupuesto 2005, aunque más tarde la fijó en el 11 por ciento.

Los principales perjudicados por el costo de vida de julio fueron los sectores sociales de menores recursos, ya que los aumentos registrados en los precios de los alimentos y los alquileres de vivienda explican más de la mitad de la inflación.

Las mayores subas se dieron en los alimentos, que aumentaron en promedio el 1,2%, mientras que los artículos que integran la canasta básica tuvieron un incremento del 1,1 por ciento. Las subas en alimentos fueron lideradas por los rubros verduras (que sufrió un alza del 3,5%), lácteos (1,9%) y carnes (1,1%).

El mes pasado también se registraron importantes subas en el rubro esparcimiento, como producto de las vacaciones de invierno, que registró un alza estacional del 3,9% y en distintos servicios privados, que son los que arrastran un mayor atraso relativo con respecto a otros bienes. En esta lista hay que incluir a los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar -básicamente las salidas a cenar- que aumentaron 1,1%; las reparaciones y gastos comunes de la vivienda (electricistas, plomeros), que subieron 3,3%; la atención médica (0,5%), y los servicios educativos (0,4 por ciento).

El dato difundido ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) contradijo la mayoría de las previsiones de los analistas privados, que esperaban una inflación mayor.

"El índice estuvo un poco por debajo de las proyecciones, pero tampoco hay que sacar pecho. Es un número malo y con una suba del 1 por ciento mensual entramos en una pendiente complicada de una inflación de dos dígitos", señaló el economista Pablo Rojo, quien destacó que cada punto de inflación implica que 35.000 familias -alrededor de 150.000 personas- caen por debajo del nivel de pobreza.

El subsecretario de Programación Económica, Sebastián Katz, reconoció que la inflación "afectó más a los sectores más pobres", pero destacó que las perspectivas para el mes en curso son más favorables. "No hay nada en la última semana de julio que arrastre para agosto. Para este mes deben observarse índices más bajos pero no queremos hacer pronósticos", señaló.

La diferencia entre las proyecciones privadas y el resultado final se explica básicamente por la fuerte caída en el rubro indumentaria (-2,8%), como producto de que muchas casas de ropa decidieron adelantar a julio sus liquidaciones de invierno debido a las inusuales altas temperaturas registradas a principios de mes. Según los datos del Indec, la baja en los precios de la ropa contribuyó a que se redujera en casi 0,2% la inflación del mes, lo que explicaría que el índice de julio cayera del 1,2% esperado por muchos economistas al número final del 1 por ciento.

"Que la inflación de julio al final haya sido menor de la esperada, ayuda a que las expectativas para agosto no vuelvan a subir, aunque no hay que perder de vista que prácticamente todos los precios vienen aumentando", señaló Manuel Sánchez Gómez, economista del estudio MVA.

La sensación de recalentamiento que vive la economía también se sustenta en otros relevamientos, como el que realizó el Ce

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