Atentos al tipo de cambio real.

Un fantasma recorre los sectores productivos, aunque hace temer más a los que sustituyen importaciones que a los exportadores...

Por
05deAgostode2005a las08:06

Un fantasma recorre los sectores productivos, aunque hace temer más a los que sustituyen importaciones que a los exportadores. Es la reducción del tipo de cambio real (el ajustado por la inflación). Por un lado, la paridad nominal descendió a $ 2,87 por dólar. Por el otro, la inflación sigue creciendo al 1% mensual, aunque menos de lo previsto. Los fabricantes de bienes transables (agro, industria y servicios) sabían que los precios competitivos que dejó la devaluación iban a ir desapareciendo, pero ruegan por que eso sea lo más lento posible.

"La devaluación permitió a las empresas salir de sus pasivos y hacer inversiones", expuso un industrial pyme, que también destaca la preocupación gubernamental por proteger a la producción de la competencia de Brasil y China. Sin embargo, advirtió que el Gobierno "fogonea la presión salarial" y enfrenta dificultades para sostener el dólar. Afirmó que los sueldos de su sector crecieron más que la inflación desde 2001, pero reconoció que aún no se repite la crisis de aquel año porque están un 20% por debajo de la convertibilidad y porque aún no le aumentó la energía. "El 2,87 es soportable, pero la incertidumbre puede frenar inversiones", concluyó.

El dueño de una industria mediana netamente exportadora reconoció que el menor tipo de cambio real erosiona la rentabilidad, pero indicó que lo compensa con mayores ventas en los mercados interno y externo. Opinó que el tipo de cambio fue "el punto de partida que impulsó inversiones, exportaciones y sustitución de importaciones", pero destacó que ahora también hay buenos indicadores económicos y comienza a reaparecer la financiación.

Otro pyme exitoso en el exterior, que se jacta de haberlo sido también en la convertibilidad, dijo que no se encuentra muy preocupado por el tipo de cambio, pero reconoció una inquietud generalizada por la suba de costos, entre ellos los salariales y los energéticos, y por el abastecimiento de electricidad y gas. Manifestó que ese contexto puede desalentar la inversión para el mercado interno, pero no a los exportadores, "exigidos a renovarse para competir".

En la agroindustria preocupa la baja del dólar porque torna más pesadas las retenciones a la exportación. Pero aún le cierran los números.

Las entidades empresariales de cúpula pregonan contra la incierta legislación de riesgos del trabajo. El ministro de Economía, Roberto Lavagna, reconoció anteayer a la Cámara Argentina de la Construcción que, desde que a fines de 2004 la Corte habilitó las demandas civiles por accidentes, se acumularon 9000 causas. Lavagna prevé que surjan 7000 por año. Las entidades rechazan el proyecto de ley que preparó el Ministerio de Trabajo, ven que el Congreso estará parado después de las elecciones y, entre tanto, prevén más empleo en negro.

Temas en esta nota