Demandó US$ 565 millones sostener el dólar esta semana.

Es la mayor compra oficial desde la crisis para un lapso de cinco días; la divisa cerró a $ 2,88...

06deAgostode2005a las07:27

Pocas horas después de que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, renovó su profesión de fe en favor de un dólar alto, el Gobierno demostró ayer con hechos que lo considera un pilar de la política económica: ordenó comprar US$ 127,3 millones para sostener el precio de esa divisa y cerró la semana de mayor intervención en la plaza cambiaria desde la devaluación, al alzarse con más de US$ 565 millones, a razón de US$ 113 millones por día. El récord anterior correspondía a la semana del 13 al 17 de junio pasado, cuando había adquirido US$ 457,3 millones.

La inversión apenas alcanzó para mantener la cotización minorista en $ 2,88 (aunque ayer recuperó el centavo perdido desde el martes, cuando había caído a 2,87). En cambio, permitió revitalizar el precio mayorista del dólar, que tras haber cerrado a $ 2,861 la semana anterior, quedó ayer en $ 2,865, tras anotar su tercera suba consecutiva en ese segmento luego de haber caído a un mínimo de $ 2,858 (por debajo del valor que se había fijado como piso). Eso preocupó al Gobierno y accionó la compra récord -para un día- por US$ 172,4 millones que concretó el miércoles el Banco Central (BCRA).

La entidad que comanda Martín Redrado fue la más activa en la tarea de auxilio del dólar, al alzarse con US$ 510,4 millones de los US$ 565 millones que sumó la compra oficial en total (los restantes US$ 55 millones se adquirieron con fondos del Tesoro), con lo que en apenas cinco ruedas de agosto compró más del 55% de lo acumulado durante todo julio (US$ 878,3 millones).

El dólar alto es uno de los componentes no negociables de la política económica oficial, según se encargan de subrayar desde el Gobierno. Anteayer, al hablar ante 150 jóvenes profesionales, Lavagna, tal vez para demostrar la fuerte apuesta realizada en este sentido, acudió a una definición cargada de reminiscencias al señalar que "nunca más [habrá en la Argentina] una política con atraso del tipo de cambio, porque es nociva".

El otro componente base es el superávit fiscal, aunque ambos no son mucho más que las dos caras de una misma moneda.

Con un dólar que no perfore el valor actual, el Gobierno aún tiene margen para mantener las retenciones a las exportaciones -en tanto que la inflación no suba mucho más los costos en pesos-, un impuesto que le aportará este año unos $ 12.500 millones, "poco más del 60% de lo que está previsto obtener como superávit fiscal primario", calculó el economista Miguel Bein.

Otro fuerte aporte lo hace el denominado impuesto al cheque, un tributo que el propio Gobierno reconoce como distorsivo, pero que hoy le aporta a razón de $ 800 millones por mes, aunque desalienta la bancarización y funciona como un incentivo para que muchos agentes económicos opten por manejarse en efectivo.

Esa propensión por operar con los pesos es uno de los factores que estaría impulsando la demanda de dinero y ayudaría a que el incremento de la masa circulante no se trasladara a los precios, según la óptica oficial que adjudica el reacomodamiento alcista a la recomposición en los márgenes de ganancia. "La gran incógnita es determinar si esa demanda va a mantenerse firme como hasta ahora y funcionará como una absorción extra de pesos, o no", señaló Bein, para quien está claro que el Gobierno optó por sostener al dólar "más allá del costo cuasifiscal que suponga esa apuesta o de los riesgos inflacionarios a los que se someta".

Una estrategia costosa

El Banco Río estimó ayer que el costo anual de las intervenciones cambiarias que realiza el BCRA (o, mejor dicho, el de esterilizar los pesos que crea al comprar dólares, a través de la colocación de activos financieros remunerados en el mercado) a la fecha supera los $ 1500 millones (o US$ 530 m

Temas en esta nota