Resistencias a las nuevas tecnologías.

La primera jornada del XIII Congreso de Aapresid, que se desarrolla en la Bolsa de Comercio, contó con la presencia exclusiva de Otto Solbrig...

11deAgostode2005a las08:51

La primera jornada del XIII Congreso de Aapresid, que se desarrolla en la Bolsa de Comercio, contó con la presencia exclusiva de Otto Solbrig, profesor emérito de Biología Evolutiva de la Universidad de Harvard (EE.UU.) y destacado ecólogo argentino, estudioso de la producción de alimentos y su relación con el ambiente. En la oportunidad, Solbrig disertó sobre «La historia del concepto de paradigma en la ciencia y la agricultura», retomando las ideas fuerza del filósofo de la ciencia Thomas Kuhn, quien en sus estudios trabajó sobre la manera en que van cambiando las ideas científicas a través del tiempo. «Cuando Victor (Trucco) nos incita a ''cambiar de paradigma'' no nos está pidiendo que usemos un nuevo ejemplo, sino ideas y maneras nuevas de ver las cosas», relató Solbrig y utilizó diversas analogías de revolucionescientíficas resistidas en la historia para explicar por qué todavía hoy existen productores que se niegan a incorporar las nuevas tecnologías en la agricultura.

«Cuando Newton propone sus leyes de la gravedad que explican el movimiento de los diversos astros, encontró resistencia. Otros ejemplos que crearon controversia son la introducción de la teoría de la evolución o la deriva de los continentes. Lo que las '' revoluciones científicas'' demuestran es que la ciencia, al igual que cualquier otra actividad humana, es influida por las características humanas de celos, competencia por el poder e intereses personales.»

En sintonía con la idea que propone Aapresid en este nuevo congreso, el profesor retomó las ideas de Kuhn y habló de la revolución científica que significa la incorporación de la siembra directa en los sistemas productivos. Según explicó Solbrig, un análisis de la dinámica que acompaña la introducción de nuevas tecnologías muestra la misma dualidad de « innovadores» y «conservadores», aun en casos en que las nuevas técnicas son superiores.

«¿Por qué sólo aproximadamente 50% de los agricultores pampeanos han adoptado la siembra directa? ¿Y por qué de esos que la aceptan, más de la mitad continúa arando sus campos cuando planta maíz, negando las ventajas del sistema de siembra directa? Se me dirá que se debe a razones económicas, o que la siembra directa no funciona con maíz, pero la verdad es que siempre ha habido resistencia a la introducción de nuevas tecnologías. El especialista remarcó que en la actualidad estamos viviendo una revolución agrícola, de la cual la siembra directa es sólo un aspecto. Otros son la biotecnología, la organización en redes y los nuevos mecanismos de manejo de la propiedad. «La agricultura se ha transformado en agronegocio y nuevamente experimentamos una enorme oposición, con predicciones de envenenamiento colectivo y desastres ecológicos debido a las nuevas variedades biotecnológicas, de pauperización del campesinado, de las consecuencias sociales de la desaparición del pequeño agricultor y hasta oímos hablar del problema de la siembra directa.»

«Pero como con otras revoluciones agrícolas, a medida que los nuevos sistemas muestren ventajas serán adoptados y dentro de cincuenta o cien años éste será otro capítulo en la historia», sentenció. En ese sentido, recordó los distintos cambios que se dieron en la historia de la agricultura.

El mayor de ellos: la adopción de maquinaria agrícola en el siglo XIX, que fue resistido sobre todo por los trabajadores rurales que durante un tiempo se dedicaron a destruir la maquinaria sin saber que este cambio resultaría en muchas más oportunidades laborales bien remuneradas que las que existían. Sin embargo, Solbrig reconoció que las oposiciones a los cambios de paradigmas juegan un rol muy importante: «Los críticos de la biotecnología agrícola han señalado pe

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