El valor del dólar alienta la polémica.

El Gobierno enfrenta múltiples presiones para dejar caer la cotización de la divisa...

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29deAgostode2005a las08:37

En el acto del Día de la Exportación el Ministro de Economía precisó: "La idea de un dólar a 2,20, 2,30 o 2,40 pesos no corresponde a este modelo macroeconómico y es una condición inaceptable". Sólo admitió un "tipo de cambio que asegure la competitividad de la producción y el empleo nacional". Sin cambios en la política actual, las colocaciones en el extranjero bien podrían saltar de los casi 37.000 millones del 2004 a los 60.000 millones de dólares.

Roberto Lavagna, que no acostumbra a lidiar como gladiador en las discusiones ni efectúa promesas desmesuradas, salió de frente a contestar definitivamente a la conducción del Fondo Monetario Internacional. El organismo no oculta en documentos sus interrogantes sobre la sustentabilidad de la recuperación económica argentina y sigue advirtiendo que el dólar está sobrevaluado.

Ese discurso no sólo se escucha afuera del país. Hay economistas argentinos, todavía ligados a las experiencias de la década del noventa, que insisten en la fragilidad del valor del dólar de estos tiempos. En la misma ceremonia a la que concurrió Lavagna, el especialista Miguel Angel Broda, un divul gado "gurú" de la city, pregonó que a los niveles actuales el valor de la moneda nacional "no es sustentable". En el mediano plazo, auguró, seguiría la tasa de inflación y el peso se apreciaría un poco más de lo que se esperaba hasta llegar a 1,73 peso en el 2.010.

Pero eso no es todo. A fines de julio Héctor Méndez, responsable de la Unión Industrial, aseguró, a diferencia de los derrotistas, que la suba de los costos en estos momentos "erosiona" el valor de la divisa. Como empresario solicitó, en una entrevista de Clarín Económico "un tipo real competitivo", sumándole una serie de medidas para apuntalar ese propósito. El dirigente no brindó especificaciones.

El economista Eduardo Curia insiste, por su lado, en practicar cambios después de las elecciones del mes de octubre porque "a fines de 2005, la erosión de paridad real respecto de una estricta competitividad sería del 15 por ciento y con temor a empeorar". La política cambiaria en curso "toca techo", indica. Como se juega "la posibilidad del desarrollo del país", Curia recomienda un crawling peg virtual. Es decir ajustes cambiarios leves, sin aferrarse a una periodicidad, "para preservar la paridad real". La banda buscada iría de los 3 pesos a los 3,10 pesos.

El tema de polémica no tendría tanto que ver con la llamada "competitividad" de las exportaciones argentinas. Es que, por las excepcionales circunstancias internacionales —el déficit comercial norteamericano y la fuerte demanda china— casi todos los países latinoamericanos, con estrategias económicas diversas, con monedas sobrevaluadas o subvaluadas, están incrementando sus exportaciones sin especiales esfuerzos.

La devaluación del peso argentino, a fines de 2001, sobrevino por el derrumbe de la Convertibilidad y fue el procedimiento utilizado para confiscar ahorros y licuar deudas.

Antes que mejorar la competitividad produjo aquello una colosal transferencia de ingresos de la clase media y de los asalariados hacia los sectores más concentrados. No hay que olvidar que, en aquel momento, tanto el Fondo Monetario Internacional como los sectores industriales nativos auspiciaban en forma conjunta la devaluación del peso, sin más.

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