La recaudación tributaria está en su nivel más alto.

Es el 22% del PBI frente al 16% de 1995, por mayor actividad e impuestos difíciles de evadir...

29deAgostode2005a las15:11

La presión tributaria se encuentra en el punto más alto de los últimos años, por la combinación del fuerte crecimiento económico, la recaudación de impuestos considerados distorsivos que son difíciles de evadir y un crecimiento en la percepción de riesgo para evadir por la gestión de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Un informe reservado de la AFIP demuestra que la relación entre la recaudación tributaria y el PBI (forma de medir la presión impositiva) se encuentra en el 22%, frente al 16% registrado una década atrás. En el impuesto a las ganancias, la presión se duplicó en ese período, del 2,42 al 4,98%, pero creció muy poco en el impuesto al valor agregado (IVA): del 7,22 al 7,43% del PBI.

El caso de Ganancias es el más emblemático en el aumento de la recaudación: en el año 2000 aportaba un 3,7% del PBI; en 2001, el 3,8%; bajó al 2,9% en 2002; se recuperó en 2003 (3,9%), y llegó a casi 5% en el ejercicio fiscal de 2004. Hace 70 años, el impuesto a los réditos (que precedió a Ganancias) recaudaba un 0,94% del PBI.

La misma tendencia se refleja al desagregar las cifras: en el caso de ganancias de personas físicas, en 2002 hubo 800.596 presentaciones, con un impuesto determinado en $ 2608 millones, mientras que dos años más tarde los números se elevaban a 847.384 declaraciones juradas y 4107 millones recaudados, respectivamente. En el caso de las ganancias de sociedades, las presentaciones pasaron de 50.679 en 2002 a 62.369 en 2004, mientras que en bienes personales fueron de 434.444 a 550.598 en el mismo período.

Las estadísticas de la AFIP demuestran que el monotributo también exhibió un fuerte salto: de 555.716 contribuyentes en 2000 a 993.115 en el primer semestre de este año. De hecho, en estos primeros seis meses prácticamente se recaudó por este impuesto el mismo dinero que en todo el primer año del gobierno de la Alianza.

Los dos impuestos más polémicos del sistema tributario -las retenciones a la exportación y el impuesto a los créditos y débitos en cuenta corriente- también muestran un incremento sostenido.

El denominado "impuesto al cheque" pasó del 1,09% del PBI en 2001, cuando fue creado por el entonces ministro Domingo Cavallo, al 1,72% en la actualidad; en tanto, las retenciones saltaron del 0,02 al 2,29% en el mismo período.

El único rubro que exhibió una caída fue el de la seguridad social, que pasó del 6,45% en 1995 al 3,12% en 2004.

Blanco y negro

En diálogo con LA NACION, el administrador de la AFIP, Alberto Abad, aclaró que el mayor impulso para la recaudación es el fuerte aumento de la actividad económica. Este dato se refleja en la evolución del IVA, que -neto de devoluciones- pasó del 8,2% del PBI en 1995 al 9,3% en la actualidad, por un incremento del consumo.

El segundo factor para Abad son los impuestos más cuestionados por el sector privado: el impuesto al cheque y las retenciones. En el primer caso, el funcionario admitió que "su permanencia desalienta la bancarización", es decir que genera una propensión a realizar más operaciones en negro.

En cuanto a los derechos de exportación, rechazó que sean distorsivos, tal como lo sostiene la mayoría de las empresas y de los analistas privados, ya que "se trata de un impuesto que si no estuviera daría lugar a un mayor pago de Ganancias. Lo que cobramos por las retenciones dejamos de recibirlo por Ganancias", destacó Abad, pese al constante reclamo de las entidades del campo, entre otras, por reducir esta controvertida alícuota impositiva. Y el tercer factor, agregó, "es el acompañamiento que realiza la AFIP con su labor para aumentar la percepción de riesgo de los evasores".

Abad también detalló los "agujeros negros" para reducir la elevada evasión que persiste en

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