La presión fiscal asciende en la Argentina al 47,5 por ciento.

Es para los que ganan $ 10.000 por mes; en los sueldos de $ 800, la carga es del 39,8%...

30deAgostode2005a las08:12

Ambos porcentajes superan el promedio, que llega al 22%.

El fuerte peso del IVA marca la regresividad del sistema de impuestos, según datos de un estudio privado.

Los promedios, a veces, engañan. Por esa razón, si bien la presión tributaria nacional (la recaudación impositiva como porcentaje del PBI) llega al 22% -y al 26% si se le suman los impuestos provinciales-, en realidad se estira hasta el 40% para algunos contribuyentes, según un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

El reporte enfatizó la regresividad del sistema tributario, basada en el fuerte peso de los gravámenes al consumo, pese al crecimiento en la recaudación del impuesto a las ganancias. Además, se indicó que el alto nivel de evasión causa una presión fiscal adicional, ya que a las alícuotas que se pagan hay que sumarle el costo que origina la economía en negro.

Ayer, LA NACION informó que la presión tributaria general se ubica en la actualidad en su máximo histórico, en un 22%, con especial relevancia del impuesto al cheque y las retenciones, que constituyen un 20% de la recaudación fiscal nacional.

Presión del Primer Mundo

La economista Daniela Dborkin, del Cippec, dijo anoche a LA NACION que, "la Argentina tiene alícuotas de países en desarrollo, pero una presión similar a los países desarrollados, sin la contraprestación de servicios que se brinda en el Primer Mundo".

En el caso extremo planteado por el estudio, quien gana $ 10.000 mensuales y se encuentra en el sistema de reparto, la relación entre impuestos y costo laboral alcanza al 47,5 por ciento.

Si el mismo empleado aporta al sistema jubilatorio de capitalización, la presión se reduce al 39,5%. Esos porcentajes no deberían llamar la atención si se toma en cuenta, como señaló Dborkin, que se trata "de algunos casos puntuales, como gerentes de empresas y unos pocos empleados más". Sin embargo, el resto de los casos testigo incluidos por el Cippec demuestra que no necesariamente quien menos gana menos paga, ya que en un sueldo bruto mensual de $ 800, la carga tributaria es del 39,8% para los afiliados al sistema de reparto y del 31% para los del sistema de AFJP.

Paradójicamente, la imposición tributaria es más baja en un salario más de cuatro veces mayor del mencionado precedentemente: si una persona gana $ 3500 mensuales, aporta al fisco 36,5% y 27,9%, respectivamente.

"La alta proporción que representan los impuestos al consumo, principalmente el IVA, provoca que quienes ganan $ 800 y $ 1500 de sueldo bruto soporten una mayor carga tributaria respecto de quienes perciben $ 3500, aunque menor que la que cargan quienes ganan $ 10.000", señaló el Cippec. De este modo, la carga de Ganancias "no resulta suficiente para garantizar un sistema tributario progresivo", agregó el informe. Al respecto, el Cippec detalló que para quien gana $ 800 mensuales (y está afiliado a una AFJP) el IVA carcome un 12% de su ingreso bruto, mientras que para el que recibe $ 10.000, esta carga se reduce al 8%. "Quien menos gana no es quien menos paga proporcionalmente en concepto de impuestos", sostuvo la economista del Cippec.

En su análisis, el informe dejó de lado los dos tributos más polémicos de la Argentina (débitos y créditos en cuenta corriente, y derechos de exportación) que le otorgarían cierto carácter progresivo al esquema impositivo. En el primer caso, se argumentó, porque lo pagan "sectores que tienen acceso a cuentas bancarias", y en el segundo, porque actúa como un subsidio que frena el alza interna de precios. Algunos expertos creen que la alta alícuota del impuesto al cheque perjudica el blanqueo de una buena parte de las operaciones financieras, reduciendo los ingresos fiscales y, por lo tanto, co

Temas en esta nota