Santa Fe se prepara para hacer frente a posibles ataques de roya de la soja.

Descubren que el hongo puede permanecer todo el año en la provincia en las plantas denominadas guachas...

19deSeptiembrede2005a las09:18

De la rápida reacción que se registró un par de años atrás, casi como un acto reflejo, de productores, empresas, funcionarios e investigadores para combatir la roya asiática de la soja (considera la peor enfermedad de fin de ciclo por su elevada capacidad de daño) ahora se está avanzando, de cara a la próxima campaña, hacia nuevas líneas de investigación y de aplicación más específicas hacia el interior de cada región para reducir aún más los riesgos de posibles pérdidas.

Lo que todavía parece más lejano en el tiempo es la posibilidad de poder pronosticar lugares e intensidades de futuros ataques de un hongo que la mayoría sindica que llegó para quedarse. Lo único que aparece como cierto es los ataques de la roya dependerán bastante de la humedad relativa y temperaturas que se registren en los próximos meses.

Otro de los hallazgos de los trabajos de investigación es comienza a confirmarse la pervivencia del hongo a lo largo de todo el año, como se detectó en Santa Fe en plantas denominadas guachas. Por lo cada vez hay mayor certeza de que ya no sólo se trata de una enfermedad que puede surgir por cuestiones climáticas sino que puede quedar al acecho al lado del campo todo el tiempo.

Esta enfermedad tiene un potencial de destrucción en la soja que ronda entre el 60% y el 80% de la producción. En un país, como en la Argentina, donde la oleaginosa genera un negocio de alrededor de 10 mil millones de dólares, el impacto de la roya sería desbastador.

El sector agroindustrial coincide que el trabajo desarrollado en conjunto entre los distintos actores encierra una de las clave para que la enfermedad todavía no haya causado estragos, que se hubiesen traducido en pérdidas millonarias.

El docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), Marcelo Carmona, remarcó que el monitoreo y prevención siguen siendo las claves para morigerar los potenciales daños en la soja. De todas formas, el especialista estimó que algunas zonas y lotes podrán ser más afectadas por la cercanía del inóculo.

Aunque consideró como "maravilloso" el trabajo de monitoreo realizado por los distintos actores de la agroindustria en las últimas campañas, el docente estimó que aún deberían acelerarse los procesos de información de detección y la necesidad de que se arbitren criterios de monitoreo (mediante la creación de protocolos) para que "hablemos todos el mismo idioma".

En este sentido, otros especialistas consultados coincidieron que deben existir algunas normativas "mínimas", pero desconfiaron de la viabilidad de un protocolo común. Apelando a la historia, señalaron que los protocolos resultan de difícil cumplimiento, incluso dentro de las mismas instituciones.

Carmona prevé que en las regiones donde se presenten sequías y/o temperaturas por encima de 30 grados probablemente tendrán bajos niveles de ataque de la roya.

Pero dijo que "sería aventurado decir que pasará" con la roya en la próxima campaña de soja, ya que son muchas las variables que se deben tener en cuenta para dar números. Así lo expresó durante las Primeras Jornadas Regionales de Fungicidas y Tecnología de Aplicación del Cono Sur, organizadas por Technidea y que se realizaron en la Bolsa de Comercio de Rosario, y contó con una tribuna de más de 600 hombres de campo.

Otros especialistas también creen que todavía es difícil establecer pronósticos o probabilidades de ataques de la roya.

Por otra parte, Carmona remarcó que deberían comenzar a realizarse más pruebas en los campos, para no evitar que se generen cuellos de botella con cientos de muestras en los laboratorios en los períodos críticos.

También señaló que, a diferencia de lo que ocurrió en los últimos años

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