Lavagna va a la cumbre del FMI con la mirada puesta en el 2006.

El ministro continuaría con la línea crítica que sostuvo Kirchner la semana pasada en la ONU...

19deSeptiembrede2005a las09:23

El ministro continuaría con la línea crítica que sostuvo Kirchner la semana pasada en la ONU. Se reuniría con Rato.

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, partirá el jueves hacia Washington donde participará de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI), encuentro en el que se espera abrir el camino para llegar a un nuevo acuerdo con el organismo durante el 2006.

Durante el encuentro, y según adelantaron fuentes oficiales, el ministro continuará con la línea crítica hacia el organismo que fuera trazada la semana pasada por el propio presidente Néstor Kirchner en la Asamblea de Naciones Unidas.

Pero también dejará en claro la vocación de negociación que tiene Argentina, y su política de "desendeudamiento" que la ha llevado a hacer pagos netos al organismo por casi 14.000 millones de dólares desde la salida de la convertibilidad.

Si bien aún no fue confirmada oficialmente, la agenda de Lavagna incluiría un encuentro con el máximo responsable del organismo, el español Rodrigo de Rato.

La Argentina y el FMI aún mantienen pendiente el inicio del diálogo por un nuevo programa, luego de que a fines del año pasado se acordara una suspensión del último pacto firmado hasta tanto el país complete la reestructuración de la deuda.

La falta de consenso también obedece a una serie de reiteradas exigencias del FMI que hasta el momento el gobierno argentino ha rechazado. Entre los reclamos habituales se destaca el aumento de tarifas, el aumento del superávit primario y una estrategia para atender a los acreedores que no entraron al canje.

En este marco, Lavagna volverá a ponderar la necesidad de fijar metas fiscales y monetarias con el organismo, pero tener mayores "grados de libertad" para atender otras áreas de la política económica. En otras palabras, el gobierno se compromete a seguir pagando, pero nada quiere saber de imposiciones sobre la renegociación de los contratos con las privatizadas, o dejar "caer" el dólar.

Por eso el proyecto de ley de presupuesto enviado el jueves pasado a la Cámara de Diputados contempla que el superávit fiscal primario para el año próximo rondará el 3,2 por ciento del Producto Bruto Interno, (PBI) lo que le dará al gobierno una buena "caja" como para pagar los vencimientos de los organismos y la deuda contraída postdefault.

Lavagna destaca que el nivel de pago que realiza Argentina es más que elevado y según el último informe económico trimestral del Ministerio de Economía, de cada 100 pesos que recauda el gobierno, 12 se destinan a pagar intereses y otros 13 pesos a cancelar vencimientos de deuda.

Claro está que esa solidez fiscal es la que le permitirá al gobierno sentarse en mejor posición a la mesa de negociaciones. El país tiene vencimientos de pagos hasta fin de año por unos 1.600 millones de dólares, de los cuales 350 millones deberán girar en las próximas dos semanas.

Según un reciente informe elaborado por los economistas del Banco Río-Santander "la posición financiera del gobierno (argentino) luce más sólida que la percibido anteriormente".

A partir de esto "sólo si se endurecen las condiciones de los mercados de capitales -cerrando la posibilidad de colocar bonos- el gobierno podría verse inclinado a avanzar en un acuerdo con el organismo en condiciones poco satisfactorias", dice el informe.

Sólo 24 horas antes de embarcarse, Lavagna probará la reputación actual de la Argentina mediante la emisión de Boden 2015, un instrumento en dólares que será ofertado en el mercado internacional.

Los pagos del 2006.

Para 2006, los especialistas del Río calculan que el Estado, después de pagar los intereses de la deuda -suman 8.200 millones de pesos- contará con un excedente de 17.100 millones para

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