Tendremos que convivir con la roya de la soja.

En una reunión convocada por una empresa semillera para la presentación de sus nuevas sojas en Entre Ríos, la fitopatóloga del INTA Norma Formento...

29deSeptiembrede2005a las08:37

En una reunión convocada por una empresa semillera para la presentación de sus nuevas sojas en Entre Ríos, la fitopatóloga del INTA Norma Formento, destacó que hay roya asiática en las sojas guachas y que descubrieron al hongo alojado no sólo en las hojas, sino también en los tallos de la planta.

“Estamos preocupados”, dijo la Ing. Norma Formento ante un centenar de productores que se acercaron a un hotel de Paraná para participar de una reunión técnica organizada por una compañía semillera para la presentación de sus nuevas sojas que ocupan el primer y segundo puesto en la Red Nacional de Cultivares de Soja coordinada por INTA.

Formento destacó que en Entre Ríos hoy conviven pústulas activas y otras muertas de roya asiática no sólo en hojas de soja guacha (que pueden desaparecer por efecto de las heladas o tratamientos con fungicidas) sino también en los tallos. Una nueva perspectiva para una enfermedad que según la especialista no distingue entre grupos de madurez, estadíos evolutivos y que sólo necesita estar presente en una planta para comenzar a expandirse.

La presencia de roya en soja guacha hace pensar en la posibilidad de que la enfermedad se instale en forma temprana en los cultivos. “No hay dudas respecto de las pérdidas que genera”, dijo Formento tras aclarar que cuando la enfermedad ataca más temprano, las pérdidas son más importantes.

“Hoy la roya es un componente más del sistema” y tenemos que estar preparados para ella, dijo Formento para aclarar que una de las líneas de investigación en la que están trabajando es la fuerte relación existente entre eficiencia de fungicidas y cultivares.

La clave es el monitoreo

Al igual que Norma Formento, la fitopatóloga y asesora privada, Margarita Sillón sostuvo la necesidad de aprender a mirar con otros ojos al cultivo de soja”.

Ambas especialistas coincidieron en que ya no se puede mirar la soja desde la camioneta como tampoco tratar a cada lote de la misma forma. “Tenemos que mirarlos uno por uno”, dijo Formento haciendo hincapié en la necesidad del monitoreo permanente y la posibilidad de que a 200 metros de un lote infestado otro no lo esté.

Bajo condiciones adecuadas de agua y temperatura, las esporas caen sobre una planta susceptible y se expanden. “Esta roya es muy diferente a la que nosotros veníamos tratando en otros cultivos. En esta, por ejemplo, la diferencia entre tratar y no tratar se ve 30 días después”, comentó Formento.

A la hora de las recomendaciones, la especialista le dijo a los productores que si no quieren gastar, lo ideal es marcar 10 plantas en un sitio conductivo y continuar monitoreando para ver si crece la enfermedad.

El monitoreo es fundamental, recalcó Formento tras comentar la complicación que implica la aparición de roya en forma temprana y la necesidad de estar monitoreando o bien aplicando fungicidas en los diversos estadíos evolutivos de la planta. La información es la gran herramienta que hoy productores y asesores tienen disponible y deben usar para combatir la roya de la soja.

La roya no viene sola

Margarita Sillón, con una amplia experiencia de trabajo en torno a la roya en la provincia de Santa Fe recomendó a los presentes no descuidar las enfermedades de fin de ciclo esperando a la roya. “El monitoreo tiene que ser para roya y para enfermedades de fin de ciclo”, dijo Sillón para desglosar algunas conclusiones que hacen a su experiencia en el seguimiento de enfermedades en soja.

“Todos los tratamientos de fungicidas desde hace 3-4 años incrementan el rendimiento cuando hay enfermedad de fin de ciclo (más de un 20-25% de enfermedad)”, dijo la especialista.

“No hay que confiar en hacer las detecciones solo

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