La inflación sigue siendo protagonista.

Los precios serán un tema central de la economía después de las elecciones...

29deSeptiembrede2005a las08:51

Los precios serán un tema central de la economía después de las elecciones. El acuerdo con el FMI será el otro. Y ahí también se hablará del costo de vida.

Como un anticipo, esta semana se empezó a jugar la fecha adelantada del partido que la economía definirá después de las elecciones legislativas del 23 de octubre.

Dos fueron las jugadas básicas: el ministro Lavagna en Washington pasándoles bálsamo a las relaciones con el FMI y ayer el presidente Kirchner prometiendo medidas en el caso de que la inflación se pase de la raya.

En la negociación con el FMI para un acuerdo de tres años, a su vez, serán tres los temas centrales que estarán sobre la mesa.

A diferencia de otras negociaciones con la Argentina, esta vez el superávit fiscal no se presenta como un problema. Sí lo podrá ser la renegociación de los cerca de 20 contratos de empresas privatizadas que están pendientes y que implicarán un nuevo nivel de tarifas promedio. Y sin duda será una pelea la política antiinflacionaria que vaya a encarar el Gobierno.

Argentina hoy crece a tasas similares a las de China (esta año lo haría en 8%) y duplica a las de la mayoría de los emergentes, pero también tiene el doble de inflación.

Según las previsiones del FMI, este año la inflación en América latina rondará el 6,3%, mientras que aquí se proyecta por encima del 10%.

Es por eso que la advertencia de Kirchner cobra relevancia: la última estimación del Indec arrojaría un aumento del costo de vida que podría superar el 1% este mes.

Discutir sobre inflación es también hacerlo sobre el precio del dólar.

El FMI ya emitió el mensaje de que quiere que el Gobierno deje bajar al dólar para contener los precios y Kirchner y Lavagna se cansaron de repetir que no tienen pensado hacerlo.

Para el Gobierno el dólar relativamente alto y en torno de $ 3 constituye, junto con el superávit fiscal, el corazón del plan económico. Por esa vía buscan darles aire a las empresas para que sustituyan importaciones y vean la forma de exportar.

Desde ya que con el dólar alto también buscan recaudar impuestos vía las retenciones a las exportaciones y sostener el superávit fiscal.

Es en este contexto que la discusión entra en terrenos menos definidos.

Las exportaciones argentinas de granos y alimentos tienen una perspectiva interesante a partir de las mayores compras de China e India. Si hay más ventas entrarán más divisas y eso tendería a bajar el precio del dólar.

Eso sucede en un contexto caracterizado por tasas de interés relativamente bajas en EE.UU. (levemente superiores al 4%) y un sobrante de capitales financieros que buscan rentabilidad desesperadamente y a los que el 8% que pueden ofrecer los bonos argentinos les resulta tentador. La entrada de capitales también tendería a hacer bajar al dólar del escalón cercano a los $ 3 en que el Gobierno busca mantenerlo.

Pero en la práctica el valor real del dólar bajará por la inflación. Según el estudio de uno de los principales bancos del mercado, el dólar está 20% arriba del valor de equilibrio y se "apreciaría" 8% hasta fin de 2006.

Tanto dentro como fuera del Gobierno se cree que la apreciación cambiaria será lenta y lejana de los ritmos que pretende el FMI. Pero la palabra final la puede tener la inflación.

Argentina enfrenta el problema de que los precios de los alimentos que componen el corazón de la canasta familiar se rigen por el mismo parámetro que le permite exportar más o menos y, por consiguiente, recaudar más o menos.

Dólar relativamente alto implica alimentos más caros aunque también pueda implicar más exportaciones y dinero para las arcas del Tesoro.

En esas aguas navegará la economía después de las elecciones.

Como una consecuencia del crecimient

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