La inflación y el dólar

Dos problemas de tipo económico generaron preocupación en el Gobierno la semana que pasó.

18deOctubrede2005a las08:27

Dos problemas de tipo económico generaron preocupación en el Gobierno la semana que pasó. El primero de ellos es la inflación y unos números que marcan a las claras que, lejos de haber una redistribución de la riqueza, los sectores más pobres tienden a afianzar aún más su condición.

Como se sabe, según el Indec, que mide el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el nivel general de precios de septiembre registró un alza del 1,2% y acumula un 8,9% en lo que va del año.

El problema no termina allí. Porque dentro del IPC, el rubro que más se incrementó fue el de alimentos y bebidas, que subió un 2,2% respecto de agosto y un 12,2% en relación con diciembre de 2004. Si se compara esta cifra con el nivel general del IPC, las diferencias son notables.

Es decir, todo aumenta. Pero lo que más aumenta proporcionalmente son los artículos de primera necesidad. ¿Qué significa eso? Pues que los sectores con menores ingresos son los que sufren las peores consecuencias. Además, a menor renta, mayor gasto en artículos de primera necesidad.

Aunque menor en proporción, otro dolor de cabeza para el Gobierno es el aumento de la cotización de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, que ha hecho que muchos inversores comiencen a deshacerse de los bonos de la deuda argentina, atraídos ahora por los mejores rendimientos que ofrecen los bonos norteamericanos.

La primera derivación de esta tendencia es el aumento del índice de riesgo país, que mide la tasa de riesgo de los bonos y títulos argentinos comparados con los del Tesoro de EE.UU. Si los inversores prefieren los bonos norteamericanos antes que los de los mercados emergentes, es porque estos últimos resultan "más riesgosos" en términos de inversión. Con todo, los bonos argentinos tuvieron ayer un leve repunte.

Este aumento tendencial del riesgo se traduce en el incremento de las tasas de interés para los tomadores de crédito provenientes de mercados emergentes como la Argentina. Esto significa que si el país quisiera pedir prestado para cancelar, por ejemplo, deudas con el FMI, ese crédito será más caro. Y aunque el actual puntaje del "riesgo país" está muy alejado de los niveles africanos que exhibió hasta no hace mucho, en apenas dos semanas trepó de 349 a 412 puntos.

Paralelamente, serán decisivas las medidas que en un futuro tome la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) para combatir la inflación (1,2% en septiembre, la más alta de los últimos 25 años). Eventualmente, la Fed podría decidir un aumento de las tasas de interés con el objeto de enfriar la economía, lo cual llevaría al ingreso de más dólares al sistema financiero norteamericano en detrimento de los países emergentes.

La segunda consecuencia es que, como el rendimiento de los papeles locales es inferior al de los bonos estadounidenses, se ha producido una fuga de dólares en busca de mercados más atractivos, que es lo que produjo el alza en la cotización de la moneda norteamericana la semana pasada, pese a que en la jornada de ayer se mantuvo sin mayores alteraciones.

Por último, ese aumento del precio del dólar atemperó momentáneamente la política monetaria del BCRA, consistente en la compra del excedente de dólares en el mercado de divisas para mantener la cotización y acumular mayores reservas, al paso que favoreció los designios del Gobierno de motorizar el crecimiento de la economía a través de las exportaciones, que llevan un crecimiento sostenido desde hace 32 meses y que representan el 22% del PBI (contra el escaso 8% de la época de la convertibilidad).

Por eso, quien dice aumento de las exportaciones, también dice mayores retenciones a las exportaciones y, por ende, más dinero para engrosar el superávit fiscal y pagar al FMI. El problema de esto radica en que un aumento del precio del dólar –una posibili

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