El girasol apunta a diseñar su propio plan estratégico.

En Bahía Blanca, los miembros de Asagir plantearon cuáles serían los caminos por seguir para lograr su objetivo: duplicar la cadena de valor de la oleaginosa...

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10deDiciembrede2005a las07:55

Duplicar el valor de la cadena es el gran objetivo de quienes integran hoy la Asociación Argentina de Girasol (Asagir). Para lograrlo, los miembros de la entidad comenzaron a trabajar en el diseño de un Plan Estratégico para el período 2006-2015, cuya versión preliminar fue presentada recientemente en Bahía Blanca.

Lo primero que planteó Asagir fue la necesidad de consensuar con la comunidad girasolera las ideas que conformarán el Plan Estratégico definitivo, que se presentará en abril de 2006.

Para compartir algunos de esos lineamientos volcados en la primer versión de dicho plan, las autoridades de la asociación se reunieron el jueves pasado con un grupo de referentes regionales en la Cámara Arbitral de Bahía Blanca. Una de las conclusiones de este encuentro fue que sólo dos acciones permitirán duplicar el valor de la cadena, que hoy representa 1050 millones de dólares o 1400 millones si se suma la demanda derivada: aumentar la eficiencia de cada uno de los eslabones y relevar nuevas oportunidades de negocios a partir del ejercicio de ver la cadena como red.

El objetivo no surge de una idea aislada, sino de una serie de indicadores que dan cuenta del papel que tendrá el girasol de cara al futuro. Según un estudio de la revista Oil World, para el 2020 la comercialización de aceite de girasol en el mundo se habrá incrementado un 50%, mientras que la exportación se irá al doble.

Propuestas y oportunidades

La Argentina, como primer exportador y tercer productor mundial de aceite, se enfrenta al desafío de intentar capturar una buena parte de las oportunidades de negocios que surgen de las nuevas condiciones de mercado.

Una de las cuestiones que más preocupan a quienes integran la cadena es la comercialización, específicamente la falta de posibilidades de cobertura de precios. En este sentido, desde Asagir proponen comenzar a trabajar en opciones "Over the counter" (convenio entre partes) con bancos internacionales, que brinden las posibilidades para descargar el riesgo precio.

Otra de las limitantes que hoy encuentran las empresas proveedoras de insumos vinculadas con el girasol es la imprevisibilidad que presenta el área por sembrar. Para saltar este inconveniente, la propuesta es fomentar la estabilidad en los rendimientos mediante la difusión y la incorporación masiva de tecnología disponible. En tanto, de cara al futuro es necesario incorporar más biotecnología, agricultura de precisión, integrar investigación y desarrollo a la demanda de la red de valor.

A su vez, las oportunidades que se presentan para el país en el nivel mundial suponen, según Asagir, la participación activa en las decisiones macro políticas del sector y la alianza con el gobierno para la búsqueda de nuevos mercados. También implican mejores condiciones impositivas, nuevas tecnologías para siembra directa y establecer vínculos con consumidores finales, entre otros aspectos.

Algunas fuentes de negocios para el girasol son la lecitina para uso medicinal y alimentaria; la cera para uso medicinal y los nichos de mercado vinculados con productos especiales, como los girasoles alto oleico o los confiteros.

En líneas generales, el girasol se enfrenta a un mercado en expansión, cuya variable de precio principal es la cotización del aceite. Se trata de un producto que comienza a mostrar su importancia estratégica y del que la Argentina es referente.

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