Una jornada para pensar el girasol
En un seminario del INTA Balcarce, los expertos hablaron de fertilización, sanidad y tecnologías del cultivo.
Con alrededor de 1.270.000 hectáreas, el girasol en el sur es una alternativa que le da estabilidad al sistema. A rindes similares con la soja, esta oleaginosa brinda mejor margen bruto, teniendo en cuenta, además, que en años de verano seco es común obtener un rendimiento que supera entre el 5 y el 20% al de la soja.
Alfredo Lange fue el elegido para hablar de cómo evaluar la participación del girasol en las rotaciones, teniendo en cuenta la competencia entre cultivos por cuestiones agronómicas, económicas o de mercados. "En la década del 70/80, mientras cultivábamos los suelos con labranza convencional, todos adheríamos a la idea de que el girasol era un cultivo de baja a nula respuesta a la fertilización", dijo Lange. "Pero las cosas cambiaron, ahora sabemos que con rendimientos crecientes, los cultivos extraen cada vez más nutrientes del suelo; se trabaja adelantando fechas de siembra; en siembra directa la cobertura genera mineralización retardada, y los girasoles han pasado de rendir 1500 a 2500 o 3500 kg por hectárea", agregó.
