Híbrido de maíz para etanol, nueva oportunidad
Compañías dedicadas a semillas y biotecnología adaptan estrategias para posicionarse de manera eficaz en el mercado.
La empresa Syngenta, por ejemplo, deposita sus expectativas para el 2008 en comenzar a vender un maíz genético dirigido a la producción de etanol. También es el caso de DuPont y Bunge, que anunciaron recientemente un joint venture para iniciar el desarrollo de poroto de soja para la utilización en biodiésel y en otras aplicaciones industriales.
Las mejoras genéticas, en el caso del maíz, posee la ventaja de incorporar el alfa amilasa directamente en el grano, evitando el agregado de este insumo en el proceso de fabricación del etanol y posibilitando, de esta manera, una reducción en los costos de la producción del mismo. Dicha reducción impulsaría aún más el consumo de maíz para etanol, ya que implicaría una disminución en el precio de indiferencia con el petróleo, esto es, incluso con un nivel más bajo en el precio del crudo continuaría siendo beneficioso para continuar produciendo etanol.
El desarrollo de energía sobre la base de cereales y oleaginosas podría significar un nuevo uso en la ingeniería genética, que por años estuvo en la búsqueda de plantas resistentes a los insectos y a los herbicidas. Ahora también incluirían en sus metas productos específicos para la utilización en la industria de etanol y biodiésel.
