A defender cada grano

En el sudeste de Córdoba, los campos protegidos con fungicidas llegan al 80%. Prevén lotes con rindes de 5 tn/ha.

03deFebrerode2007a las08:12
La protección de los cultivos contra las enfermedades, particularmente en soja, tuvo en la Argentina un punto de inflexión cuando la roya asiática castigó fuerte a Brasil, en los años 2003-2004. Desde entonces, con el temor a cuestas, crecieron las aplicaciones con fungicidas, en general de modo preventivo. En el camino, tanto técnicos como productores fueron advirtiendo que los lotes tratados con agroquímicos para enfrentar a "la gran enemiga" daban mejores rindes que otros cercanos sin tratar. Y, en muchos casos, no sólo se cubrían los costos; los rendimientos, de hasta un 30% más, transformaban los costos de los productos en inversión. Así, desde lo fáctico, se comprobó el impacto de las Enfermedades de Fin de Ciclo (EFC), un grupo de males que en conjunto provocan un daño significativo.

Así llegamos a esta campaña excepcional, con la mejor conjunción de factores posibles, tanto comerciales como tecnológicos. Pero, con una paradoja: los adecuados niveles de humedad, que favorecen el crecimiento de los granos, también envalentonan a los hongos que castigan a las plantas.

El riesgo no pasó desapercibido. Un dato lo demuestra: un grupo de 60 productores que se reunieron, el miércoles pasado, en Escalante, provincia de Córdoba, para participar de la jornada técnica "La ruta de la soja", organizada por Basf para reconocer a campo las EFC, aseguraron que "en la zona el 80% de los lotes fueron tratados con fungicidas, el doble que el año pasado".