La economía ganadera, arrasada por el agua

En Entre Ríos estiman que las pérdidas irán en aumento.

16deAbrilde2007a las07:16

El nieto de Edgardo Reinoso se llama Andrés, pero le dicen Maico. En realidad querían ponerle este último nombre, pero el Registro Civil no lo aceptó. "Para nosotros es Maico", dice Edgardo, parado a la vera del río que le tragó veinte vacas. En esas mismas aguas su nieto juega en una pequeña canoa. Su mamá sólo le da permiso para hacerlo en lo playo.

En esta localidad, donde Reinoso cuida sus animales, está ubicado uno de los dos "puertos ganaderos" del departamento Diamante. Aunque, ante la falta de la más mínima infraestructura, hay que tener mucha imaginación para darse cuenta de que se está en un puerto por el que ya salieron miles de cabezas.

Mientras entra en confianza con LA NACION, Reinoso relojea los animales que pudo rescatar y que alimenta con el pasto que él mismo corta y trae de las islas en canoa. A pesar de ese cuidado, las vacas están "tiradas" en una calle de esta pequeña aldea.

Reinoso cuidaba los animales de un productor grande en el Delta entrerriano, donde hasta diciembre pasado había más de 800.000 cabezas. Pero también tenía unas 70 vacas propias, de las que ahora sólo le quedan cincuenta. En la misma situación de este isleño -cuyo lugar de trabajo está a una hora de lancha- están cientos de productores.