Tarjetas de crédito: cuáles son los mitos y las verdades que rodean el uso de los plásticos

Los miedos más habituales sobre este medio de pago rondan en torno a cargos fijos desconocidos y comisiones exorbitantes.¿Cuáles son reales y cuales no?Las tarjetas suelen cambiar el dinero a mejor precio que la mayoría de las casas de cambio.

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05deJuliode2007a las07:21

La tarjeta de crédito suele considerarse un arma de doble filo, que permite acceder a promociones y descuentos pero también oculta toda clase de mecanismos para hacernos pagar dinero extra sin siquiera notarlo. Y si bien muchos de los miedos clásicos de todo aquel que tiene uno de estos plásticos en su billetera son sólo imaginarios, hay otros que tienen mucho de reales. Para poder distinguirlos con claridad y, sobre todo, para no encontrarse con sorpresas desagradables a fin de mes, he aquí una lista de mitos y verdades acerca de las tarjetas de crédito.

- "Las tarjetas otorgan financiación gratuita, a través de las cuotas sin interés": Salvo raras excepciones, esto es un mito. Por empezar, hay que recordar que las cuotas sin interés fueron ideadas como un incentivo puntual para reactivar el consumo después de la crisis. Hoy los bancos y las administradoras de tarjetas han erradicado esta forma de pago casi por completo, y sólo la hacen resurgir en algunas promociones por fechas especiales –como Navidad o el Día de la madre– o en ciertos comercios en particular. Más allá de esto, es importante saber que casi siempre la financiación tiene un costo para el cliente. De hecho, en algunos bancos, por los consumos que se abonan en pagos –así sean "sin interés"– se cobra un seguro de vida de entre el 0,3% y el 0,4% mensual de la cuota. Según el Régimen de Transparencia del Banco Central, algunas grandes entidades como el Citibank, el Galicia y el Nación cobran una prima por seguro de vida cuando financian a sus clientes con Visa o MasterCard. Este cargo no se abona, sin embargo, en el caso de las tarjetas de American Express.

-"Si uno compra en moneda extranjera con tarjeta, el banco liquidará el consumo a un tipo de cambio mucho más elevado que el que debería". Mito: de hecho, si está en el exterior y se ha quedado sin efectivo, use la tarjeta con tranquilidad, porque las administradoras de plásticos suelen cambiar el dinero a precios más convenientes para el cliente que la mayoría de las casas de cambio.

- "Es difícil concretar un viaje con las millas de la tarjeta de crédito". Verdad. Las promociones vigentes para acumular millas no son tantas, y si bien no es imposible, lo cierto es que hay que consumir a lo grande para poder obtener un pasaje de avión gracias a los puntos de la tarjeta. En el caso del programa Lanpass de Santander, por ejemplo, por cada u$s 1 se suman 1,6 km. Así, teniendo en cuenta que en LAN es posible hacer un viaje doméstico con 16.000 kilómetros acumulados, habría que gastar u$s 10.000, o el equivalente en pesos, unos $30.000, para llegar a Córdoba o Mendoza en avión. De todas formas, no se desanime: los puntos vencen cada 3 años, así que hay tiempo para consumir.

- "Existe un sinnúmero de cargos fijos que llegan con la tarjeta y que ni siquiera son conocidos". En este caso, dependiendo del banco y del plástico la frase será un mito o una realidad. Sin embargo, hay que saber que lo que se cobra habitualmente son los pagos atrasados –alrededor de $35–, los cheques rechazados –unos $30 por cheque–, y el retiro de efectivo en un cajero automático con la tarjeta de crédito. También suele penalizarse mensualmente a quien excede su límite de compra. Y en algunos casos particulares, hay que pagar un cargo anual por la renovación de la tarjeta.

Por Clara Agustoni.

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