“Bonos de la muerte”, el negocio que le faltaba a los bancos de Wall Street
La muerte le sienta bien a los grandes bancos de inversión de EE.UU.: varios de ellos estarían estudiando la emisión de títulos cuyo respaldo serían las pólizas de vida de ancianos que quieren cobrar el monto asegurado antes de morirse. Incluso se espera en el mercado que Moody’s o Fitch comiencen a calificar estas securitizaciones. Para el inversor, cuanto más rápido se muera el beneficiario, mayor será la ganancia.
A simple vista, si alguien habla de los “bonos de la muerte”, lo primero que uno tendería a pensar es que se refiere a los títulos argentinos ajustados por el índice CER después de que el INDEC comenzara a manipular las estadísticas de inflación. Pero en realidad el instrumento financiero en cuestión es mucho más tenebroso: se trata de una alternativa de inversión que se viene ofreciendo en el mercado estadounidense y que consiste en “apostar” cuánto va a vivir una persona. Se sabía que la industria financiera de los Estados Unidos reciclaba los créditos personales y los inmuebles para crear nuevos instrumentos financieros, pero el último número de la revista Business Week muestra que la creatividad no es algo que escasee en Wall Street.
Los bonos de la muerte nacieron al calor del aumento en el costo de los seguros de vida, un mercado que en EE.UU. cuenta con 90 millones de clientes. El deterioro del poder adquisitivo de los consumidores estadounidenses hace que cada vez más suscriptores de estos seguros no estén en condiciones de seguir pagándolos. Por otra parte, también hay quienes prefieren cobrarlos antes de pasar a mejor vida. Como siempre sucede en EE.UU., si muchos demandan algo, tarde o temprano aparecerá quien se los ofrezca. Y los bonos de la muerte surgen a partir de los acuerdos donde el poseedor del seguro de vida (en general es una persona de 70 años o más) lo vende a un inversor a cambio de recibir un pago en efectivo, que varía entre el 20% y el 40% del total asegurado. El inversor se compromete a seguir pagando mensualmente la prima del seguro hasta que el beneficiario fallezca y entonces poder cobrar el monto asegurado. Para el inversor, cuanto más rápido se muera el beneficiario, mayor será la ganancia.
