Más reclamos para ampliar la exportación de carnes
Pese a que en los últimos días comenzaron a admitir que las soluciones que espera el agro difícilmente se consigan antes del recambio Presidencial, la dirigencia agropecuaria volvió a la carga con sus reclamos para que las autoridades descompriman un poco el ajustado cinto cerrado sobre las exportaciones de carnes bovinas.
PorEn coincidencia, tal vez una de las pocas, con la industria frigorífica, los referentes nacionales del ruralismo gremial salieron a exhortar al Gobierno a que otorgue una mayor flexibilidad en los envíos de cortes bovinos al exterior.
El argumento principal del pedido gira en torno a que el tope de 40.000 toneladas mensuales dispuesto desde principios de año es insuficiente como para garantizar que el costo del cierre parcial de la se reparta equitativamente entre la cadena cárnica.
Para discutir esa situación, los dirigentes aguardan con leve expectativa que la administración nacional convoque a la demorada Mesa de Ganados y Carnes, donde también se buscará una salida al inconveniente de la vaca de conserva, cuya exportación libre quedó suspendida porque finalizó el plazo de la resolución que lo permitió durante 3 meses e hizo caer los precios de esos animales en torno al 10% en apenas tres jornadas. “Son temas que necesitan resoluciones para ayer, pero este Gobierno tiene un ritmo totalmente diferente”, señaló un ganadero.
En ese marco, como advirtieron la semana pasada Mario Llambías y Luciano Miguens, presidentes de Confederaciones Rurales (CRA) y Sociedad Rural (SRA) respectivamente, el sector agropecuario desconfía de que algunos de sus reclamos sea solucionado antes de diciembre. Apenas, sostienen, pueden registrarse ciertos avances en temas no demasiado prioritarios o estar ante soluciones que llegan tarde. Ese es el caso, sostienen los ganaderos, de la falta de pago de la ayuda extraordinaria para los criadores de terneros con destino a invernada, o la tardanza en reducir los aranceles a la importación de urea granulada.
El mismo escepticismo llevó a los productores a tomar con extrema cautela el proyecto de modificación de la Ley de Warrants que el Gobierno giró el viernes al Congreso. La iniciativa apunta a que el ganado bovino, avícola y los peces puedan ser objeto del sistema de financiamiento que pone como garantía de pago de los créditos a la producción futura. “Es el mismo cuento de siempre. Qué productor ganadero va a querer financiarse con las medidas vigentes y el precio del novillo clavado en $ 3 por kilo vivo”, plantó un productor.
Por Paula López.
