La Argentina no saca pleno provecho de la suba de precios internacionales
Las exportaciones continúan preferentemente concentradas en los productos del agro, en particular con escasa elaboración. La preocupación por contener la inflación impidió ganar participación en un mercado mundial en expansión
Casi la única excepción le correspondió al segmento de los productos primarios, donde el país mantiene una tradición de ofrecer al resto del mundo productos con muy bajo valor agregado, lo cual constituye un obstáculo a la mejora de la distribución del ingreso.
En esta franja, la suba promedio de los precios internacionales de 17,9% disparó una expansión del 18,8% de las cantidades comercializadas, pese al desaliento que ejercen las retenciones, en presencia de un tipo de cambio virtualmente fijo que fue erosionado en sus efectos sobre la competitividad internacional por el alza de los costos internos.
Tal vez ese fenómeno, junto con la política antiinflacionaria que puso límites a las exportaciones de bienes altamente demandados por las familias locales, fueron la clave para explicar que en el caso de las manufacturas de origen agropecuario (MOA) la contrapartida a una estampida de las cotizaciones internacionales de 19,2% fuera que los volúmenes enviados al resto del mundo apenas se acrecentaran en 1,2 por ciento.
