Más iniciativas en el Congreso para repartir la cuota Hilton

La próxima caducidad de la resolución de Agricultura que hoy establece cómo se adjudica el cupo para la UE, de unos u$s 300 millones, despertó interés en el reparto.

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19deNoviembrede2007a las07:10

No está claro si se trata de una ola de patriotismo ante la seguidilla de compras de los mayores frigoríficos locales por parte de la brasileños y estadounidenses, de que está próxima a caducar la resolución que fija los actuales parámetros de reparto del cupo, o de que hay mucho dinero en juego. Lo cierto es que cada vez son más las manos que quieren determinar cómo se cortan las porciones de la suculenta cuota Hilton.

Al proyecto de ley del diputado oficialista Alberto Cantero (avalado por su par Mercedes Marcó del Pont), se sumó el jueves pasado otro del ex secretario de Agricultura de Menem y actual diputado delasotista Gumersindo Alonso. Por su parte, el senador peronista Carlos Reutemann envió un proyecto de comunicación al respecto. Además, el ex titular de la ONCCA Marcelo Rossi, conocido por su enfrentamiento con el secretario Guillermo Moreno, presentará mañana un libro en el que propone otros criterios.

La cuota Hilton es el cupo de cortes frescos de alto valor que la UE compra libres de aranceles, lo que lo vuelve el negocio más rentable. A la Argentina le tocan 28.000 toneladas anuales (29.000 el año próximo), que rondan los u$s 300 millones.

En el país, desde que se eliminó la junta Nacional de Carnes en 1991, la cuota se repartió según resoluciones de la Secretaría de Agricultura que regían por tres o cuatro años.

La vigente hoy es la Resolución 113/04 del ex secretario Miguel Campos, que establece que un 10% del cupo se asigne a grupos de productores; que un 7% se reparta según criterios de regionalidad, otro tanto según los empleados de las empresas, y el resto, cerca de 70%, en función de las exportaciones (past performance) de cada frigorífico en los últimos tres años.

El peso de este último criterio es criticado por las empresas más chicas, que alegan que la cuota retroalimenta el poder de las grandes, mientras que estas la ven como un premio a la promoción de la exportación.

Atomización

El proyecto del cordobés Alonso no difiere tanto de los criterios actuales como el de Cantero, aunque sí atomiza más la cuota: aumenta el cupo para productores del 10% al 14% y eleva la regionalidad del 7% al 20%. Como este criterio distribuye la cuota según la hacienda que tienen las provincias, si en una hay mucho ganado y un sólo frigorífico, este se llevará todo el cupo que le toca. Por eso algunos rechazan el criterio. Hoy, el 90% de la cuota la tienen las plantas de Buenos Aires y Santa Fe, donde se han concentrado los frigoríficos exportadores.

En la norma de Alonso, una vez que al 66% restante se le quitan las 200 0 300 toneladas para cada planta nueva y según el concepto de mínimo igualitario, el resto se distribuye por past performance. También reduce el tope que puede obtener una misma empresa a 6% de la cuota total (hoy ese tope es por planta), con lo que firmas como Quickfood (de la brasileña Marfrig) o Finexcor (de la estadounidense Cargill), que tienen más de una planta, se verían perjudicados.

Pero mucho más lo estarán si prospera el proyecto de Cantero, que introduce como condición para tener alícuota que la empresa sea controlada por capitales argentinos, algo que las empresas afectadas juzgan inconstitucional y contrario a la Ley de Inversiones Extranjeras.

El proyecto de Reutemann se suma en esa dirección: “Vería con agrado que el Poder Ejecutivo (...) otorgue prioridad en las próximas distribuciones de toneladas de la cuota Hilton a los frigoríficos de capitales nacionales”, reza simplemente. El de Rossi, en tanto, propondría directamente eliminar la past performance.

Por Alejandra Groba.

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