Dos carnes, dos actitudes y dos resultados opuestos
El sábado pasado en esta sección el señor Víctor Tonelli expresaba su descontento sobre elogios y subestimaciones por parte de nuestros funcionarios, respecto de las políticas aplicadas a la cadena de la carne de pollo y de la carne bovina.
PorSugiere analizar objetivamente las políticas aplicadas a lo largo de 2007, pero comete el error de "levantar y barajar de nuevo".
Es una falacia analizar el año 2007 solamente. Los éxitos o fracasos de hoy son la consecuencia de actitudes acertadas o desacertadas tomadas con anterioridad.
Estas políticas que se están consolidando con la producción de pollos parten del proyecto 2003-2010, que elaboró el sector y que proponía una tasa de crecimiento del 10 por ciento anual con cinco puntos destinados al consumo interno y cinco puntos a la exportación.
En el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), que reúne el 92 por ciento de la producción de pollos del país, logramos consensuar este proyecto de producción y crecimiento bajo el convencimiento de que:
Para pedir políticas hay que tener proyecto.
Sobre esta base el 12 de marzo de 2005 (ante una corrida de precios de las carnes) el sector firmó el primer acuerdo de precios por 90 días, la carne bovina no pudo consolidarlo con tanta claridad.
Hasta ese momento las dos carnes (pollo y bovina) teníamos el 5% de retenciones a la exportación, a ambos se nos pidió retrotraer los precios bajo el riesgo de que se modificaran las retenciones, nosotros privilegiamos el proyecto y la actitud de las empresas respaldó el compromiso. La carne bovina no pudo, no supo o no quiso acordar y terminó con retenciones del 15 por ciento. La carne de pollo sigue con el cinco por ciento.
La Resolución de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) Nº 746/2007 establece la metodología de implementación de las compensaciones establecidas como políticas de estado por las autoridades, bajo un compromiso de precios administrados y exclusivamente para el mercado interno, corresponde reconocer que el sector avícola fue el primero en recibir las compensaciones.
También fue una decisión acertada estar preparados y dispuestos a encontrarle una salida al aumento exponencial de los precios del maíz y de la soja entre octubre y diciembre de 2006, donde pese al quebranto sufrido se mantuvo el compromiso de precios de pollo y se privilegió el proyecto. El precio mayorista en 2007 creció el 8,6 por ciento.
Sin duda, la mayor eficiencia en conversión y modelo productivo de la carne de pollo son una ventaja espectacular, inalcanzable para la carne bovina, pero ésta no debe preocuparse por las mal llamadas "carnes alternativas", el pollo con 30 kilogramos de consumo por habitante por año ya es otra carne.
La carne bovina debe mirar el desarrollo que hizo Brasil y tratar de copiar cómo lo hizo. Del mismo modo que nosotros tratamos de seguirlos con el "Proyecto pollo".
De todos modos, nuestro pedido de acciones políticas a las autoridades se encamina actualmente al logro de créditos que financien la inversión a largo plazo y bajas tasas, con implementación rápida y otorgado preferentemente a los emprendedores que han demostrado capacidad y vocación: queremos llegar al 2010 con 35 kilogramos de consumo por habitante por año y 410.000 toneladas de exportaciones.
Estamos seguros de que lo vamos a conseguir, así como estamos seguros de que no hay dos políticas: hay dos actitudes y, en consecuencia, dos resultados opuestos.
El autor es presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA)
Por Roberto Domenech
