El diálogo, todavía en borrador
El mensaje presidencial y un llamado previo de las centrales rurales a conciliar posiciones fueron las líneas que se tendieron a dos semanas de haberse iniciado el mayor “lock out“ del campo. Pero Cristina Kirchner no hizo anuncios concretos.
Si el Gobierno retocará o dejará en suspenso las retenciones móviles (incluido el ajuste de alícuotas) quedará, en el mejor de los casos, como resultado de una hasta ahora potencial mesa de diálogo.
A falta de anuncios de mayor contundencia y alcance, la apelación a conciliar posiciones fue el dato más saliente, de ambos lados del mostrador, cuando ayer se cumplieron dos semanas redondas de la mayor protesta del agro local en décadas. Un ingrediente no menor fue la decisión de los productores instalados en los piquetes en las rutas, de flexibilizar el bloqueo para algunos alimentos. Un signo que se leyó como una contribución –expectante– para dar los primeros pasos encaminados a una salida del grave conflicto. Una tregua con todas las letras era, al cierre de esta edición, una pequeña luz en el fondo del túnel.
Está claro que el Gobierno, a la corta o a la larga, pagará costos luego de la movida iniciada el 11 de marzo con el objetivo principal –según interpretan los líderes rurales– de sumar a la Tesorería pesos adicionales con la aplicación de retenciones móviles sobre la cosecha nueva. En esta línea, se mencionó que en el presupuesto 2008 se habían anotado sólo 90 millones de pesos como un "plus" a los 1.300 millones de pesos para compensar precios en el sector de agroalimentos. Pero el ministro Martín Lousteau les mostró a los legisladores una previsión de obtener 4.500 millones extras, procedentes en su mayor parte de las retenciones agropecuarias.
