Ya estamos podridos; se cae todo
Muchos de los camioneros varados claman su furia a lo largo de la ruta 9.
Nadie estaba tranquilo ayer en Armstrong. Ni la mayoría de los camioneros, hartos de la espera al costado de la ruta, ni los transportistas, ansiosos por dejar pasar a algunos de sus colegas para que la protesta no les estallara en las manos.
Hubo momentos de tensión y confusión en medio de cruces entre los camioneros: por un lado, los que querían salir de allí a toda costa y los que aún tenían algo de paciencia y esperaban una garantía de que podrían atravesar los otros piquetes; del otro, la última incorporación del conflicto entre el campo y el Gobierno, los transportistas, que por momentos parecían desbordados por una protesta que acumuló tanta atención como camiones (había unos 700 sobre la ruta sólo entre Cañada de Gómez y Armstrong).
