Los negocios ligados al agro también tuvieron ganadores y perdedores

Repuntes y caídas provocadas por la crisis.

10deJuniode2008a las07:35

Un sector que se benefició con el acopio de granos

En Río Grande, Tierra del Fuego, está Río Chico, la fábrica de silobolsas que abastece a no menos de la mitad de las 330.000 orugas gigantes de plástico que contienen soja, trigo, maíz o girasol. En Río Chico trabajan 350 personas que despachan 250.000 bolsas por año: casi 200.000 las compran por igual estancieros y chacareros. El resto es exportado a más de veinte países. A 300 dólares por bolsa (precio mayorista, al público cuesta US$ 400), la facturación de Río Chico para la temporada julio 2007/junio 2008 habrá rozado los US$ 80 millones.

Claramente el negocio de las silobolsas ha sido uno de los más expansivos de la última década. Pero ahora estaría cerca de tocar su techo. "En los últimas campañas la producción de silobolsas creció entre 40 y 50 por ciento. Pero este año, por primera vez en diez años, la producción va a quedar en los mismos niveles que la temporada anterior, al menos hasta diciembre", anticipó Carlos Puiggari, director de la compañía, quien no tiene sus oficinas en Tierra del Fuego sino en el Gran Buenos Aires, en Ciudadela. "Luego, en enero, cuando comience la temporada de cosecha gruesa, habrá que tomarle el pulso al mercado día a día", agregó Puiggari.

Su tarjeta de negocios dice Río Chico y también Ipesa, que es la proveedora de los envases para la leche en sachet de La Serenísima y Sancor, entre otros productos. En la fábrica de Ipesa, en Ciudadela, trabajan otros 150 operarios.

Entre los principales productores de silobolsas están Plastar, del fabricante de plásticos Strauss, y también Thyssen, el emporio de acero alemán, que tiene una fábrica en Saladillo, donde también controlan la gigantesca Antigua Estancia Don Roberto. Pero la líder es Río Chico/Ipesa, de la familia Klas. "Debemos tener entre 50% y 60% del mercado, quizás un poco más", dijo Puiggari a Clarín.