La escalada del crudo llega en mal momento para la Argentina
El impacto de la histórica escalada en el precio del petróleo ha puesto a trabajar intensamente a los gobiernos, y sus tecnocracias, en muchos países desarrollados y en desarrollo.
Lamentablemente, este evento encuentra a la Argentina en franco desorden conceptual en materia de políticas públicas y con un creciente desequilibrio energético. Existen dos grandes canales por los que esta combinación de precios récord del petróleo y desbalances domésticos se va a estar trasmitiendo a la economía.
El primer efecto es de carácter fiscal y deviene a su vez de dos tipos de gastos. Primero una gran variedad de subsidios explícitos o encubiertos que tienen su raíz en el divorcio entre los precios que se pagan domésticamente y los precios internacionales. Segundo, otra maraña de subsidios presentes y futuros asociados a las obras de infraestructura energética que se esconden detrás de un financiamiento para-estatal. Algunas estimaciones que juegan con un escenario del precio del petróleo estabilizados por arriba de los 120 dólares el barril, hacen viajar estos subsidios a cifras escalofriantes en el entorno del 5% del PIB en 2010. El segundo efecto es el deterioro del balance comercial producto de revertir la posición exportadora neta en materia de energía en medio de un shock descomunal en los precios del petróleo.
