Acreedores y ganaderos de EE.UU. exigen medidas contra la Argentina

Apretar el torniquete. Así podría resumirse la estrategia que adoptaron los holdouts, que unieron fuerzas con las asociaciones ganaderas norteamericanas para cerrarle la puerta a un eventual ingreso de divisas en las arcas argentinas, con una denuncia común: el mismo país que se mofa de acreedores y socios comerciales por igual, dicen, podría infectar con aftosa los campos norteamericanos.

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19deJuliode2008a las08:44

"La meta es evitar importaciones potencialmente infectadas", planteó el director ejecutivo del Grupo Estadounidense de Tareas sobre la Argentina (ATFA, en inglés), Robert Raben, durante la conferencia de prensa que ayer brindó para celebrar el proyecto de ley que promueve cerrarles las puertas a las carnes argentinas.

El proyecto fue presentado el jueves pasado por los senadores Tim Johnson (demócrata de Dakota del Sur) y Mike Enzi (republicano de Wyoming) y reclama impedir la "cuestionable importación" de ganado hasta que el Departamento de Agricultura (USDA, en inglés) certifique que el país se encuentra libre de aftosa.

El golpe de efecto no pudo ser más oportuno. Mientras la delegación norteamericana que encabeza el jefe de la administración Bush para América latina iniciaba sus reuniones con funcionarios argentinos, el proyecto golpeó a la Argentina por su costado jurídico, comercial y fitosanitario.
Lobby contra la Argentina

A simple vista, podría parecer que se trata de un proyecto de ley más, que fue secundado por otros siete senadores: los demócratas Jon Tester, Claire McCaskill, Byron Dorgan y Ken Salazar y los republicanos John Barrasso, Pete Domenici y Wayne Allard. Pero la iniciativa no habría cuajado sin el lobby de dos grupos contrarios a la Argentina: los ganaderos y ATFA.

Así es como el mismo pelotón de nueve senadores que ayer apoyó el proyecto de ley fue el que presentó, a principios de marzo pasado, una carta ante el secretario de Agricultura, Ed Schafer, con sus "fuertes objeciones" ante el "riesgo inaceptable" de levantar la veda, ya que los controles sanitarios argentinos les generan "serias dudas".

El senador Tester revalidó el vínculo entre aquella carta y el reclamo de los ganaderos y los holdouts durante una entrevista radial. Además de enmarcarla "en defensa de los trabajadores de la agricultura norteamericana", enfatizó "la importancia de que la Argentina repague su deuda".
Los mejores intereses

La réplica también llegó con formato de carta, que la embajada que conduce Héctor Timerman envió a Tester y los senadores restantes. Les recordó que debe respetarse el proceso regulatorio de la USDA "de modo que podamos normalizar sin demora las relaciones comerciales".

Pero ahora, mientras Shannon y otros norteamericanos se encontraban en Buenos Aires y su contraparte argentina dice que no se habló sobre el Club de París -mucho menos sobre holdouts -, el presidente de la USCA, Jon Wooster, pidió que más legisladores apoyaran el proyecto de ley.

"La Argentina ha demostrado una y otra vez que no tiene los mejores intereses de Estados Unidos en su corazón", denunció, al tiempo que "les dio la espalda a miles de millones de dólares en créditos norteamericanos, y aún lo sigue haciendo, a pesar de las órdenes de las Cortes estadounidenses".

En sintonía con los vaqueros, Raben, definió la movida legislativa como "un primer paso importante" para "presionar al gobierno de Estados Unidos para que ayude a los norteamericanos a cobrar los miles de millones en deuda impaga que el Gobierno se niega a honrar".

Raben también explicitó el torniquete que buscan aplicarle a la Argentina. Sin acceso a los mercados financieros internacionales, con sus "manoteos" al sector agrícola local y su "desaprensión por la seguridad jurídica", entre otros factores, estimó que el país "pierde unos 6400 millones de dólares en inversión extranjera" por año.

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