Sube la nota de Uruguay y la Argentina queda en lo más bajo de América latina

Grito de Piedralibre y “para todos los compañeros“ en la región: Uruguay se sumó a la lista de países emergentes que, favorecidos por los altos precios internacionales, recibieron este año “bendiciones“ e “indulgencias“ de las calificadoras de riesgo por su solvencia fiscal.

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23deJuliode2008a las07:48

Ayer, la agencia Standard & Poor’s decidió elevar en un escalón su nota de largo plazo, en moneda local y extranjera, de “B+” a “BB-”, ante los “elevados niveles de crecimiento” que logró su economía, “con una inflación moderada” y menores niveles de deuda. Con eso dejó en lo más bajo a la Argentina (con Bolivia y Paraguay): sorda y feliz en su escondite de “B+”, pero con perspectivas negativas.

Uruguay es el cuarto país consagrado por Standard & Poor’s este año con una mejora en su calificación para la deuda de largo plazo. Los otros fueron Brasil (el último 30 de abril), Perú (el 14 de julio) y Panamá (el 28 de febrero). Los dos primeros fueron los casos más resonantes, porque representaron el acceso al esperado investment grade que busca cualquier país en vías de desarrollo –que implica emitir deuda al mismo costo que los países del primer mundo–, tras un ajuste en sus respectivas notas de largo plazo de “BB+” a “BBB-”. El otro fue Panamá, que recibió el favor con una suba de “BB” a “BB+”, sólo dos meses después de Chile (en 2007, de A a A+).

El diagnóstico sobre Uruguay pareció una lección para otros: “Uruguay ha alcanzado elevados niveles de crecimiento económico, con una inflación moderada dentro de un contexto de cuentas fiscales equilibradas, y solamente leves déficit de cuenta corriente, reduciendo de manera importante los niveles de deuda fiscal y externa”, explicó la agencia, en un comunicado. “La menor vulnerabilidad económica de Uruguay, y su compromiso con las políticas macroeconómicas sanas respaldan esta mejora en la calificación”, agregó.

Para la Argentina, la calificadora aún mantiene en suspenso la “perspectiva negativa” que asignó hace dos meses, ante “la falta de iniciativa del Gobierno para implementar políticas correctivas sobre las distorsiones de la economía”. Esa perspectiva –dicen– tiene una duración máxima de hasta 24 meses, pero puede hacerse efectiva en sólo tres. El viernes pasado, ante una consulta de El Cronista, el director de Standard & Poor’s, Sebastián Briozzo, advirtió que “los últimos eventos políticos confirmaron esa perspectiva”, y que “hubo un deterioro en las cuentas fiscales” que pone en riesgo la capacidad de pago.

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