"Los commodities seguirán en niveles altos hasta 2015"

Si bien augura una corrección, advierte que permanecerán por encima de los valores de 2004. Con tasas bajas en EE.UU., hoy es difícil evitar “importar“ inflación, aclara.

05deAgostode2008a las07:44

Augusto de la Torre, quien trabaja en el Banco Mundial desde 1997, fue presidente del Banco Central de Ecuador de 1993 a 1996 y se desempeñó como economista del Fondo Monetario Internacional (FMI). El experto asegura que habrá commodities caros para rato y advierte sobre la necesidad de que los bancos centrales respondan con vigor en estos momentos para evitar una pérdida de confianza en su capacidad y voluntad de mantener la inflación futura bajo control.

–¿Prevé una desaceleración fuerte en los commodities?

–No anticipamos fuertes elevaciones adicionales. Para los siguientes dos años más bien proyectamos un cierto descenso en los precios de commodities, asociado a la desaceleración de la economía mundial, seguido de una estabilización a un nivel relativamente alto aún. En particular, entre 2008 y 2010 se estima una caída aproximada de 9% para el precio del petróleo, 10% para los precios de alimentos, 4% para las materias primas agrícolas y 24% para metales y minerales. Dichos precios se mantendrían, sin embargo, por encima de los niveles del año 2004 hasta el año 2015.

–¿Cómo está lidiando la región con la amenaza inflacionaria?

–Es deseable que los precios domésticos reflejen los más altos precios internacionales de alimentos y combustibles, ajustados por el tipo de cambio. Algunos países de la región han tratado de evitar o mitigar significativamente este efecto mediante subsidios generalizados al precio doméstico de estos productos. Más allá del corto plazo, este tipo de políticas tiene consecuencias regresivas en la distribución del ingreso (pues la ayuda no se enfoca en los pobres), es fiscalmente costoso y demora el proceso de ajuste en la oferta y demanda globales hacia un equilibrio más estable. Hay que resaltar, sin embargo, que una buena parte de países está siguiendo un camino más apropiado, dejando que los precios domésticos se ajusten a los precios internacionales– lo cual estimula la producción interna de alimentos –y, al mismo tiempo, fortaleciendo los programas de transferencias de ingresos hacia los hogares pobres más afectados. Además, algunos países de la región han reducido aranceles a la importación de alimentos.

–¿Cómo están respondiendo los bancos centrales?

–Es menester que las políticas monetarias respondan a tiempo y con suficiente vigor para evitar que se produzca una espiral de precios y salarios, con pérdida de confianza en la capacidad y voluntad de los bancos centrales de mantener la inflación futura bajo control. En Latinoamérica, los bancos centrales han venido actuando decididamente en esta dirección, elevando la tasa de interés y, en algunos casos, también incrementando los encajes bancarios. Dado que la Fed sigue manteniendo una política de tasa de interés baja, las más altas tasas en Latinoamérica han tendido a estimular el ingreso de capitales de corto plazo, exacerbando la apreciación de las monedas. Esta es una consecuencia casi imposible de evitar. En este contexto, en la medida que el repunte de la inflación es un fenómeno global, la política de tasa de interés baja en EE.UU. implica un mayor esfuerzo de política monetaria en la región para evitar “importar” la inflación externa.

–¿Está dando resultado el ajuste monetario?

–No deberíamos esperar que el endurecimiento de la política monetaria tenga un impacto inmediato. Sin embargo, hay ciertas indicaciones de que el ajuste monetario en la región está empezando a dar resultados. Por ejemplo, la inflación se ha acelerado menos que la de los países de ingreso medio en Asia y Europa del Este. Ello podría atribuirse a que la respuesta mon

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