Menos Argentina, la deuda emergente se parece cada vez más a la de EE.UU.

Hoy son inversiones “defensivas“ ante la turbulencia de los mercados.

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06deAgostode2008a las07:38

La inestabilidad financiera global es palpable. Los índices bursátiles mostrando caídas del 15% son un fiel reflejo de esto. Y, como dice la teoría, el dinero sigue circulando y va hacia posiciones más defensivas que –en el mejor de los casos– recorten pérdidas que se obtienen en otros activos.

La opción de manual, o sea resguardarse en los bonos del Tesoro de EE.UU. (tradicionalmente conocido como flight to quality) no está siendo más rentable que apostar por la deuda de los mercados emergentes. Al presentar rendimientos más altos que los T-Bonds y tener una situación macroeconómica mucho más sólida que en el pasado, varios inversores estuvieron apostando por los países en vías de desarrollo. Es más, está siendo mejor negocio apostar por bonos emergentes que por deuda empresaria de EE.UU. de alta calidad.

Remitiéndose a los números se encuentra que los Exchange Traded Funds (ETF’s) –certificados que representan una cuotaparte de una canasta de activos– que replican deuda emergente está en el año 2,2% abajo, prácticamente la misma variación que el instrumento que sigue a los bonos del Tesoro americano (-2%). El ETF en cuestión se llama EMB, y replica al JP Morgan EM Bond Index.

Los bonos que más pesan en este activo son los de Rusia, Brasil, Colombia y Perú. Claro que como replica al índice de JPMorgan, los bonos argentinos (básicamente el Discount y el Par en dólares ley Nueva York) no tienen relevancia, lo que permitió no “hundir” al ETF. El EMB, de hecho, tiene una mejor performance que el LQD, otro instrumento que sigue emisiones corporativas investment grade (como American Express, Shell, Johnson & Johnson o incluso la compañía de Warren Buffett, Berkshire Hathaway). Este fondo de deuda denominada de “alta calidad” cae en el año 4,34%.

Otro dato es la escasa volatilidad que tuvieron los bonos emergentes (ver gráfico), lo que traduce en una especie de “isla” comparando con otras emisiones de deuda, a priori menos riesgosas. “La perspectiva económica, el manejo fiscal y la mejora de la estructura de pasivos, hizo que los bonos emergentes tuvieran una performance positiva dado el contexto de mercado. El retorno total alrededor de 1% sobre los 7 meses del año puede sonar pobre, pero es aceptable si se compara con las caídas del 16% en las Bolsas”, explica Enrique Álvarez, director de IDEAglobal desde Nueva York.

Hablando de América latina, el especialista le asigna gran parte de la mejoría a que 4 de los 10 países que más deuda tienen emitida en el mercado son ahora investment grade (Brasil, México, Chile y Perú) lo que comprimió los spreads. A la hora de las recomendaciones, Álvarez indica las emisiones de Chile que tienen una alta “sincronización” con los T-Bonds. Léase, se mueven poco. Con Brasil vaticina que al tener una alto volumen de deuda emitida, si bien ahora es menos volátil, estaría más a merced de los movimientos de los mercados.

Por Leandro Gabin.

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