"Si se descontrolan las expectativas de inflación, la economía se descarrila"

Economista jefe de Allianz Group, el mayor grupo asegurador europeo, Michael Heise critica el fuerte intervencionismo del gobierno y asegura que lo mejor es “dejarle el tipo de cambio al mercado“.

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11deAgostode2008a las07:49

–¿Cuánto daño cree que le hizo al país el prolongado conflicto rural?

–Los conflictos son algo que sucede en las democracias, pero eso es de poco consuelo para la economía. La crisis sin dudas ha dejado sus cicatrices. Sin embargo, los pronósticos, ahora que el conflicto terminó, son mejores nuevamente. Las exportaciones se podrán al día en los próximos meses. Pero el país necesita inversión, no sólo en el sector de real estate. Y la falta de confianza de los inversores se está convirtiendo cada vez más en un impedimento para el crecimiento. Además, es entendible que el mundo no haya aplaudido la decisión del gobierno de aumentar los impuestos a las exportaciones agrícolas cuando al mismo tiempo existen severos déficit en la producción de alimentos en el resto del mundo.

–¿Debería el Gobierno abandonar la actual política de peso débil?

–¿Cuál es el valor óptimo del tipo de cambio? Durante mi carrera he perdido toda mi confianza en la habilidad de los gobiernos de saberlo. Si se mantiene la tasa artificialmente baja, se le hace un favor a los exportadores por el cual importadores y consumidores tienen que pagar. A su vez, se mantienen estructuras domésticas ineficientes y la inflación aumenta, reflejando las intervenciones del banco central en el mercado cambiario y la correspondiente suba en la liquidez. Si no se conoce cuál es el tipo de cambio perfecto, y doy por sentado que nadie lo sabe, lo mejor es dejárselo al mercado. Esto también ayudaría a retrotraer la tasa de inflación a niveles más sustentables. Y esto es algo que se necesita con urgencia en un país que sufrió de inflación extremadamente alta durante décadas. Los recuerdos están ahí. Y una vez que las expectativas inflacionarias se salen de control el sector financiero, y por ende, toda la economía puede descarrilase otra vez.

–¿Todavía tiene tiempo la Argentina para orquestar un aterrizaje suave?

–Los últimos años fueron espléndidos para la economía global como un todo. Pero con la crisis financiera esto terminó. Sin embargo, no coincido con aquellos que predicen un escenario de crisis global similar a la Gran Depresión. La economía volverá a ponerse de pie, impulsada también por la expansión bastante resistente de los mercados emergentes.

Como consecuencia, el clima externo seguirá siendo más bien favorable. Pero el gobierno tiene que reducir sus intervenciones en los procesos del mercado y utilizar los mayores ingresos para invertir en infraestructura y preparar así el camino para la prosperidad futura del país.

–¿El precio de los commodities seguirá estando de nuestro lado por un tiempo?

–El aumento en el precio de los commodities fue demasiado repentino y demasiado rápido, por lo que estamos viendo una corrección a la baja. Esta corrección ayudará a mantener a la economía global a salvo de una recesión. De todos modos, los precios no retrocederán hasta los niveles de tres o cuatro años atrás. No creo por ejemplo que el Brent vaya a caer muy por debajo de los u$s 100. Lo mismo aplica para los alimentos. Por eso el escenario debería seguir siendo positivo para Argentina. El desafío es hacer uso de eso, lo que supone invertir para aumentar la producción.

Por Laura García.

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