Entre la inflación y la baja de la nota, los bonos se quedaron a mitad de camino

Gracias a la recompra de deuda, los bonos lograron ganar terreno. Pero la jornada fue de mayor a menor. Un IPC inferior al esperado y la confirmación de la baja de la calificación de la Argentina por parte de S&P recortaron la suba.

12deAgostode2008a las07:30

Los inversores quieren que Guillermo Moreno se quede en el Gobierno. Es más, piden que se haga cargo de otra secretaría: la de Finanzas. Y hay algo más: también piden que pongan bajo su omnipresente mando a las compañías calificadoras de riesgo encargadas de asignarle la nota a la deuda argentina.

Recurso de última instancia, en la city porteña piensan que el secretario de Comercio Interior, conocido por utilizar métodos poco ortodoxos para convencer a los interlocutores de turno, es el único que puede sacar al país del intríngulis en el que se encuentra metido.

Vislumbran que una visita “de cortesía” a la gente del Club de París y otra “visita” a los bancos de inversión en Wall Street podrían tapar algunas cosas. Y una más, piden que Moreno le “explique” a Hugo Chávez que cuando uno presta dinero a los amigos, es costumbre cobrarle una tasa de interés que de cuenta de esa amistad: no que provoque una corrida financiera y, mucho menos, una baja en la calificación.

Sólo así hay quienes están dispuestos a ser optimistas.

Feliz comienzo

Ayer los optimistas se agruparon en las puertas del Banco Nación. Compraron $350 millones en títulos públicos locales que rápidamente hicieron subir los precios de la renta fija local. A la vez, el bolivariano Hugo Chávez se largó a comprar títulos argentinos por unos $ 150 millones.

“El día arrancó bien, el mercado reaccionó en positivo tras los anuncios de recompra de bonos por parte del Gobierno y esto hizo que treparan de valor”, señaló Leonardo Chialva, de Delphos Investment. “Sin embargo el entusiasmo disminuyó a medida que avanzó la rueda”.

A la hora del té, todavía se tenía una mejora sustancial de las cotizaciones. Los bonos subían fuerte. Sin embargo, alrededor de las 16 hs. se dio a conocer la estimación del Indec de la inflación de julio, que arrojaba del 0,4% de incremento para los precios minoristas.

Claro, según cuentan en la city, lo que todavía era una raquítica muestra de cintura para mantener elevados los precios de los bonos se transformó en desazón, aunque claro, precedida de carcajadas.

Es que si bien se suponía que el dato oficial de inflación de julio arrojaría un incremento del 0,6%, en la city sopesaron de mala gana el resultado final.

“Si bien los inversores estaban acostumbrados a que les mientan la inflación, el número que arrojó el Indec creó una desilusión general en el mercado e hizo que la gente tirara la toalla”, dijo Juan Kesser Piano, asesor financiero de Silver Cloud. “Las pocas esperanzas que algunos tenían quedaron rebajadas”, señaló el especialista.

Mal gusto para lo inoportuno

Dicen los que estaban en el piso de operaciones que hacía mucho que no se oían tanta risa en la bolsa. Para ellos, el número de inflación sorprendió por lo malo, pero más sorprendió por lo inoportuno. Además, arrojaba otra conclusión: el Indec continúa con su polémica política de relevamiento de precios poco realistas.

Esto disparó las órdenes de venta de un nutrido grupo de inversores que se vieron reforzadas a poco del cierre por otro dato: Standard & Poor‘s confirmaba el rumor que había recorrido el mercado la última semana y dio a conocer el recorte de la nota de la deuda soberana argentina a “B” desde “B+”.

Si bien en la línea final los bonos ganaron terreno, a lo largo del día se dibujó una caída estrepitosa. En el Mercado Abierto Electrónico (MAE) el bono Discount en pesos ganó ayer 3,3% hasta los $ 99,5, aunque había llegado a tocar un precio máximo intradiario de

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