Por la inflación y la crisis con el campo, cae la venta de muebles

En el sector apuntan a crecer solo un 15% este año, la mitad que en 2007, por la suba de precios y el freno que la discusión por las retenciones móviles produjo en la economía.

19deAgostode2008a las07:48

Si la economía quedó golpeada tras el paro del campo, los fabricantes y vendedores de muebles también sufren las consecuencias. “Para nosotros, este año sólo tiene tres meses”, sintetizan en el sector.

La apuesta es salvar la ropa entre septiembre y noviembre, de la mano de la liquidación de la cosecha agrícola. Así, en 2008 esperan crecer a lo sumo el 15%, la mitad de lo que se había expandido el año pasado.

Parece otro siglo. “En 2007 las perspectivas eran bárbaras”, recuerda casi con nostalgia de tango Pablo Cwick, el titular de la Cámara de Fabricantes de Muebles, Tapicería y Afines (Cafydma). “Es triste”, sintetiza. El año pasado no se conseguía personal, ni se daba abasto con los pedidos. Ahora volvió la entrega inmediata a la tradicional avenida Belgrano. En diciembre, por caso, la entrega de sofás camas tenía una demora de hasta dos meses.

“Hoy, si el color le gusta, se puede llevar el de la vidriera, o a lo sumo tendrá que esperar no más de 15 días”, completan.

La caída entre marzo y junio –mientras duró el conflicto entre el Gobierno y el campo– promedió el 50%.

En el interior, el parate fue prácticamente total y sólo en la Ciudad de Buenos Aires se mantuvo algo de la actividad.

El corte en la cadena de pagos alcanzó incluso hasta grandes multinacionales de supermercados que dejaron de cumplir con sus obligaciones.

Si bien desde mediados de julio la situación empezó a repuntar, la producción todavía está 25% por debajo del mismo mes del año pasado. “La gente quedó asustada, y con menos poder adquisitivo. En el interior se nota más”, añade Cwick.

La esperanza está puesta en el trimestre que empieza en septiembre por el shock de dinero proveniente de la cosecha.

“Hay una baja abismal”, cuenta lacónico el dueño de un negocio en Belgrano al 2900, en el principal corredor de mueblerías de la Ciudad.

Sus palabras retumban en el amplio local sin clientes. “Jamás en mi vida puse carteles de liquidación”, narra el experimentado comerciante que ha llenado la vidriera de descuentos de hasta el 40%.

Los muebleros traían una dinámica de crecimiento del 30% anual desde 2002 hasta hace unos meses, cuando a los fleteros de la zona comenzó a sobrarle el tiempo.

Es que, además, los negocios venían disminuyendo el financiamiento. Mientras estallaba la crisis agraria, se terminaban las ventas en 12 y 24 cuotas con tarjeta. Y hoy, como sucede en otros rubros, la única alternativa es, con suerte, seis pagos sin interés.

Apenas se salvan algunas empresas que trabajan para hoteles con muebles de lujo, como sillas de 500 pesos.

Pero los consumidores de clase media ni se acercan. Una firma que facturaba $ 120.000 por mes a esta altura del año pasado, hoy vende la mitad. Numerosos artesanos fueron despedidos o como mucho hacen de a 10 piezas desde la casa.

Las mueblerías denuncian una tormenta perfecta: mientras se enfría la construcción, que cayó 6,4% en junio según el Indec, y disminuyen 28% en el semestre los permisos para edificaciones nuevas en la Ciudad, las fábricas comienzan a sufrir aumentos de impuestos en las provincias que le huyen al déficit.

A su vez, la salida exportadora va perdiendo aire, se quejan en Cafydma. Con el dólar a $ 3,05, no hay competitividad porque los insumos se disparan.

La madera ciprés que se produce en el país, por ejemplo, costaba $ 4,60 el pie en febrero y pasó a más de $ 7 en mayo. El pino, el guindo y el roble aumentaron un 30%. “¿Moreno? No sabemos qué pasó”, dice Cwick.

El precio final de los muebles ya subió 20% en lo que va del año y los vendedores tendrían q

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