Lesiones del sistema bancario ante la adversidad fabricada en casa: diagnóstico del sistema poscampo

En los últimos días se presentaron los resultados del segundo trimestre de los bancos que cotizan en Bolsa.

19deAgostode2008a las07:54

Así como la economía toda sufrió el impacto de la crisis del Gobierno con el campo, el sector bancario no fue la excepción. Si bien casi todos los bancos cotizantes se mantuvieron en el terreno positivo, como era de esperar, los resultados a nivel sistema fueron bastante más pobres en el segundo trimestre. Hay factores que pueden presumirse como transitorios si el clima se tranquiliza, mientras que otros son más duraderos ya que el ciclo económico ha entrado en una fase menos expansiva. Repasemos los drivers más importantes de los resultados:

Achicamiento del negocio de consumo. El consumo se desacelera, y el crédito acusa recibo. La inflación aprieta el presupuesto de las familias y el margen para consumir y endeudarse es cada vez menor. Este factor es de los que llegaron para quedarse.

El sector corporativo no demanda crédito. Los bancos tienen amplia liquidez, pero las empresas no quieren crédito, porque no es a largo plazo ni a tasas deseables. Sólo mantiene dinamismo el crédito para financiar el giro comercial, pero de financiamiento a mediano y largo plazo, nada.

La tasa pasiva hubo que pagarla. La salida de depósitos entre mayo y junio pudo haber sido mayor si los bancos no hacían un esfuerzo pagando tasas pasivas mayores. El resultado de ello fue una contracción transitoria del margen por intereses.

El dólar más barato impactó negativamente. Los bancos tienen una posición “comprada”‘ en dólares y la baja del tipo de cambio desde los $ 3,2 hasta los $ 3,02, significó una pérdida puntual para el sistema.

Baja en los títulos públicos. El desplome de los títulos públicos viene restando rentabilidad al sistema al menos desde el comienzo de la “subprime”. Las nuevas caídas en las cotizaciones siguieron erosionando los resultados bancarios, aunque ello no sea visible a nivel contable.

Morosidad que aumenta. Mientras que los créditos corporativos mantienen un buen comportamiento, la irregularidad de las carteras de consumo fue del 4,3% a nivel de todo el sistema en junio, contra un 3,6% a fines del año anterior, generando cargos por incobrabilidad superiores. Esta suba va a persistir en el corto plazo, en parte por los problemas inflacionarios que corroen el salario de los deudores, y también por la maduración propia de las carteras originadas bajo estándares de riesgo laxos durante el boom del crédito al consumo reciente.

Los gastos de administración se aceleran. El incremento de salarios acordado en marzo, la renegociación de contratos con proveedores, y los gastos operativos en general han reflejado la inflación, presionando sobre la rentabilidad. Este factor impactó especialmente en alguno de los bancos cotizantes, pero fue importante para todo el sistema. Los gastos de administración sobre activos promediaron el 7,3% desde mayo, contra un 6,3% el año pasado, y 5,9% en 2006.

Más allá de los factores negativos que le quitaron brillo a los balances del segundo trimestre, el sistema se mantiene en el terreno de los resultados (contables) positivos desde hace más de tres años, con ganancias equivalentes al 1,5% de los activos en junio. Sin embargo, el tiempo que se viene para los bancos, y para la economía en su conjunto, plantea desafíos más importantes y complejos. Los bancos están bien posicionados para enfrentarlos con estrategia comercial, niveles de capitalización y previsionamiento razonables y amplia liquidez.

De todos modos, lo importante sería que la política (económica y de la otra) incentivace a seguir pensando, como hasta hace pocos trimestres, en cómo recorrer el enorme camino de crecimiento que hay por delante, tanto para la banca como para la economía en su conjunto, antes que pensar en cómo retraerse y ser

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