No entusiasma la recompra oficial y los precios de los bonos tienen un techo bajo

La semana pasada los títulos tuvieron un resultado mixto. El Discount bajó 1,6% pero el Par subió en la misma magnitud. Alertan que los bonos que no compre el Gobierno tendrán una performance “intrascendente“.

25deAgostode2008a las07:47

No generó mucho entusiasmo entre los operadores de la city la patrocinada “segunda etapa de recompra de deuda” que encara el Gobierno. Si bien es algo más “prolija”, se desconoce oficialmente cuándo lo harán, qué bonos comprarán y el monto que utilizarán. La falta de certidumbre los deja con una sola cosa en claro: que los bonos seguirán teniendo comprador de última instancia. Dato no menor que –de todas formas– no alcanza para pronosticar mucho más que precios apenas sostenidos. Léase, lejos habrá quedado el rebote post sangría de los títulos (cuando subieron 11% en una semana).

De hecho, los operadores esperan que la película de esta semana se encuadre en lo que se vio en la anterior. O sea, subas acotadas (no exentas de algún tropezón por la toma de ganancias instantánea que algunos hacen) en medio de un mercado lateralizado. Aquellos bonos, en la teoría cuyos vencimientos sean de corto y mediano plazo, gozarán de tener un comprador garantizado que, por el contrario, no poseerán otro tipo de emisiones. Después de eso, no mucho más: en el microcentro porteño esperan señales concretas de que algo cambiará para que haya un despegue de la renta fija. Por ejemplo, cómo se encararán las necesidades de financiamiento el año que viene y cuándo se atacará la galopante inflación (más allá del escándalo del INDEC). A esta altura, más que señales se necesitan hechos concretos.

Sabor a poco

“La medida le da más transparencia a las recompras. Pero el mercado estará atento a novedades políticas. Creo que va a estar lateralizado, con volatilidad y esperando alguna señal si bien el mecanismo de adquirir títulos le fija un precio a los bonos”, indicó Paula Premrou, directora de research de Portfolio Personal. De hecho, el viernes pasado la renta fija local subió 0,30% (por caso, el Discount en pesos) o 0,77% como el Par en la misma moneda, mientras que se vieron bajas de 0,30% en los Bodenes o PRE8. Esto demuestra que las subas tienen un techo (y no demasiado alto).

Desde Research For Traders (RforT), la compañía que capitanea el ex CNV Darío Epstein, dijeron que la recompra que anunció Economía sólo actúa sobre las expectativas. Léase, es sólo una señal. “Hicieron un shock de expectativas, salieron en el peor momento de los bonos. Después de eso, era fácil que rebotaran”, consignaron en RforT haciendo referencia a que los títulos se habían pulverizado hasta 15% en la semana post conferencia de Cristina y la onerosa financiación de Chávez (casi 16% en dólares como durante el Megacanje de Cavallo en junio de 2001), para después repuntar casi en la misma magnitud. El saldo es obvio: neutro. ¿Y después qué? La semana pasada (la de equilibrio, después de las anteriores con fuertes bajas e importantes subas cada una) fue bastante flat: el Discount en pesos perdió 1,6% mientras que el Par compensó con una suba del 1,56%.

Para Rodolfo Acosta, analista de Arpenta, mirando un poco más allá la película, dice que las recompras provocarán que haya un mercado más chico. “Los que no compre el Gobierno van a estar ahí, nivelados. Dependiendo de qué pase, subirán 1% o caerán 1%. Van a ser, en definitiva, intrascendentes”, dice.

El caso del Merval es distinto. Por un lado, si bien subió 1,51% en la semana pasada (y se resiste a llegar a los 1.800 puntos), el volumen fue pésimo: en el mejor día, se hicieron $ 75 millones en acciones locales. El viernes, incluso, sólo $ 36 millones y $ 76 millones en Cedears (¿estarán tratando de fugar capitales?). Las perspectivas no son muy alentadoras: el driver vendrá por el precio del petróleo

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