Se normaliza la exportación de aceite pero hay temor por maíz

Tras casi un mes de parate por los barcos que traían combustible líquido del exterior pero no lo descargaban, las plantas aceiteras empezaron a embarcar, y vuelven a producir.

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27deAgostode2008a las07:31

El extraño episodio que vinculó combustibles y aceites, y, aparentemente sin querer, volvió a tensar la relación entre el Gobierno y el campo, se habría solucionado. Ayer, fuentes del sector exportador dijeron que la disponibilidad de barcos para despachar se estaba normalizando, con lo que empezaría a liberarse la capacidad de almacenamiento de los complejos aceiteros y, con ello, las empresas retomarían el procesamiento de granos.

Hace un par de semanas, como anticipó El Cronista en su edición del 15 de agosto, las empresas exportadoras de granos y derivados comenzaron a avisar que desde hacía cerca de veinte días no podían embarcar aceite por falta de de fletes, por lo que tenían saturadas las plantas de los alrededores de Rosario.

A raíz de ello, conjeturaban que probablemente deberían pedir ampliar los plazos de embarque estipulados en los permisos que otorga la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) y, tal vez, dejar de comprarles granos (la materia prima de ese producto) a los productores agrícolas.

El parate comercial, esta vez, no se debió a una decisión expresa del Gobierno (vía normativas restrictivas o vedas), aunque tendría relación con él. Es que, según se dijo en el mercado, los barcos contratados para despachar el aceite traían al país combustible líquido, que no era descargado por falta de pago por parte de los importadores.

Mientras que la estatal Enarsa y la administradora del mercado eléctrico Cammesa (encargada de importar el combustible que usan las centrales térmicas cuando falta gas) negaron tener relación con el conflicto, fuentes del sector indicaban que los buques habían sido traídos por Repsol YPF, y que no los descargaba pues no llegaba a un acuerdo con el Gobierno acerca de la diferencia de precio entre el mercado interno y el mucho más alto del exterior. El asunto es que la sangre no habría llegado al río, que algunos barcos se liberaron y otros lo harían en los próximos días.

¿Prohibición en puerta?

Más allá de la problemática del aceite, algunas exportadoras empiezan a mostrar preocupación porque, dicen, abundan los rumores de una nueva prohibición de las exportaciones de maíz.

Las empresas presumen que el país está al borde de agotar el saldo exportable del cereal, por lo que el Gobierno podría decidir una nueva veda para no dejar desabastecido al mercado interno. Sin embargo, no lo saben, puesto que, desde mayo, a partir de la controvertida Resolución 543, ya no se publican las declaraciones juradas de ventas al exterior, “ y nadie sabe cuántas toneladas de maíz aprobó exportar la Oncca”, dijo una fuente empresaria.

Pero, además, las empresas temen que la veda a la exportación no sea oficial, como antes, cuando la Secretaría de Agricultura la informaba el cierre de los registros de exportación. “Ahora, la Oncca puede simplemente no aprobar los ROE Verde (pedidos de exportación), con lo que los despachos quedarían inhibidos de hecho, sin anuncios políticos mediante.

Por Alejandra Groba.

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