Pronostican un empeoramiento de la situación económica internacional

Expertos extranjeros advirtieron que, durante por lo menos un año, el cuadro será de recesión e inflación.

02deSeptiembrede2008a las07:26

La tormenta originada por la crisis hipotecaria en los Estados Unidos ya se transformó en un huracán que llevará a una combinación de recesión e inflación mundial, con mayor proteccionismo y menor margen de maniobra para los bancos centrales.

Ese fue el crudo diagnóstico al que, con matices, arribaron ayer los expertos extranjeros invitados para las Jornadas Monetarias y Bancarias organizadas por el Banco Central, que concluyen hoy.

Una de las exposiciones más esperadas fue la vicepresidenta del Banco Popular de China, Hu Xiaolian, quien admitió que la economía de su país -clave para determinar la suerte de los países emergentes- se desaceleró como consecuencia de la crisis financiera global.

Además, advirtió, casi en el mismo tono que el resto de los expositores, que "la preocupación principal es el alza de las presiones inflacionarias", sobre todo en el mundo desarrollado, lo que "aumenta los riesgos de inestabilidad económica".

En el gigante asiático, explicó, más allá del alto crecimiento de la demanda y del alza de las materias primas, influye "el mayor costo de la mano de obra, ya que los salarios aumentaron el 18% en el primer semestre".

Más descontracturado, el presidente de la aseguradora AIG y del Grupo de los 30, Jacob Frenkel, advirtió que las finanzas globales experimentan "un ajuste formidable", cuya corrección "genera dolor". Posiblemente, agregó también que derivará en un aumento del proteccionismo comercial por parte de los Estados Unidos.

Tanto Frenkel como otros panelistas anticiparon que la actual crisis tendrá episodios más profundos en los próximos meses y que durará por lo menos hasta mediados del año próximo. En este contexto, según el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Lucas Papademos, se "intensificaron las tensiones", como consecuencia de las pérdidas bancarias, que "ya ascendieron a 500.000 millones de dólares".

La crisis, explicó, se originó en la abundante liquidez internacional previa a 2007, la falta de un marco regulatorio adecuado y la "inadecuada evaluación" de las calificadoras de riesgo, que se han convertido en el blanco preferido de los gobiernos por haber mantenido con una buena nota a los instrumentos y las entidades que generaron el desplome financiero del último año.

Más contundente, el presidente de la consultora Decision Economics, Allen Sinai, expresó: "Como no soy funcionario, yo puedo decir claramente que Estados Unidos está en recesión", fenómeno que "se mantendrá y se profundizará a fines de este año y principios del próximo".

Sinai -uno de los pocos que se permitieron referirse a la Argentina, al indicar que con la recesión global inevitablemente el país recibirá menos inversiones- exhibió una serie de gráficos que demostraban que "en la mayoría de los países ya observamos una combinación de menor crecimiento y mayor inflación".

La estanflación, una mezcla explosiva, reduce el margen de acción para los banqueros centrales, advirtió el ex economista jefe del banco de inversión Lehman Brothers. "Una posibilidad es rezar una oración para que baje el precio del petróleo, pero no creo que sea escuchada por los países productores; la otra es manejar la delgada línea que existe entre aumentar la liquidez para evitar que se acentúe la recesión y subir las tasas de interés para que no se dispare la inflación", concluyó Sinai.

Al respecto, el vicegobernador del Banco Central de España, José Viñals, consideró que "la respuesta de política monetaria hasta ahora ha sido muy tenue". Viñals, quien a toda costa evitó referirse a las críticas que generó la semana pasada en el Gobierno un informe de la entidad sobre el alto riesgo argentino, subrayó que "la estabilidad de

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