Redrado interviene pero no frena la caída del peso, que cerró en un mínimo en tres meses

La depreciación de la moneda local es parte de una tendencia que se está dando en toda la región. Ayer, el dólar en Brasil terminó a 1,78 reales, contra los 1,59 de comienzos de agosto.

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11deSeptiembrede2008a las07:35

Remar contra la corriente no siempre es fácil. En un momento en el que todas las monedas de la región están perdiendo posiciones contra el dólar, el Banco Central (BCRA) intentó ayer defender al peso y contrarrestar la tendencia bajista. Sin embargo, no tuvo demasiada suerte. El tipo de cambio se depreció un centavo en el circuito mayorista a $3,074 y, hasta dos en el minorista, en donde terminó a $3,03 para la compra y $3,09 para la venta, su valor más bajo en tres meses.

Al igual que en las últimas ruedas, la entidad que preside Martín Redrado buscó apaciguar los temores a una mayor devaluación del peso vendiendo dólares en el mercado a futuro. Se operaron durante toda la jornada contratos a plazo por u$s 450 millones, un 60% más que lo promediado en lo que va del mes. Para fin de diciembre de este año, el BCRA pactó ventas de dólares a un tipo de cambio de $3,118, lo que arroja una tasa de interés implícita de 4,75%, mientras que para agosto del 2009 se convalidaron operaciones a $3,27, a una tasa de 6,61%.

“El mercado estaba muy tomador. Lo del Club de París no terminó de convencer y ahora todo el contexto externo está cada vez peor”, advirtió el jefe de la mesa de un banco nacional, que pidió no ser nombrado. La creciente aversión al riesgo generada a partir de la profundización de la crisis subprime, de la desconfianza que existe con respecto a la fortaleza de la economía norteamericana y de la fuerte caída en los precios de los commodities provocó en las últimas semanas una gran huida de capitales de los países emergentes, lo que se tradujo en una depreciación de las principales monedas de la región. Sin ir más lejos, el real brasileño siguió ayer en descenso y cerró 0,67% abajo, a 1,785 unidades por dólar (había llegado a 1,56 unidades a comienzos de agosto de este año).

En tal sentido, en el mercado local, las ventas a futuro del Banco Central sirvieron para suavizar la tendencia de los inversores a volver a posicionarse en dólares, pero no la revirtieron. Sería, de hecho, la intención del BCRA acompañar la suba de la divisa. En el mercado, muchos descuentan que para fin de año el dólar mayorista, el que marca luego el precio que los bancos ponen en sus pizarras al público, podría ubicarse en torno a los $ 3,12. Y es que, aseveran, no sólo un tipo de cambio tan bajo es inconsistente con la tendencia a la depreciación de las monedas de la región, sino que también es difícil de sostener, frente a las presiones cada vez mayores del sector industrial, que clama por un peso más devaluado para sostener la competitividad de sus exportaciones ante la avanzada de la inflación.

Aunque en el Central también la suba del dólar tiene un techo, y no demasiado alto. Al menos, en el Directorio de la entidad muy pocos estarían a favor de ceder al reclamo industrial, ya que consideran que un tipo de cambio nominal mucho más devaluado sólo contribuiría a recalentar aún más los precios. Un lujo que en este momento, con un índice de inflación que los cálculos privados estiman en torno al 30% anual, parece un poco excesivo.

Por Florencia Donovan.

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