Sin inquietud en el Gobierno

Sólo preocupa el cambio de tendencia de las commodities.

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12deSeptiembrede2008a las07:54

En el Ministerio de Economía no se inquietan con la crisis financiera internacional, con la desaceleración de la economía mundial ni con la reciente baja de precios de las materias primas. Confían en que todos esos problemas impactarán en forma leve en la economía argentina.

De todos modos, en la cartera que conduce Carlos Fernández admiten que "el principal riesgo para la economía argentina procede de un eventual cambio de tendencia en la evolución de los precios internacionales de las commodities que exporta". Pero señalan que "en un escenario pesimista, se estima una reducción del 5 por ciento de las cotizaciones promedio 2008 respecto de 2007, lo que induciría una caída del superávit comercial y de cuenta corriente de sólo 0,6 puntos porcentuales del PBI [producto bruto interno] y una disminución de 0,2 puntos del superávit fiscal primario [antes del pago de la deuda]".

"La caída de precios observada recientemente respecto de meses anteriores sólo impactaría negativamente sobre la recaudación impositiva en caso de sostenerse y profundizarse por un plazo prolongado". Las estimaciones del equipo económico indican que "si bien el aumento de precios cesaría, los niveles de las cotizaciones permanecerían en torno de los valores actuales", dada la creciente demanda de maíz y soja para la producción de biocombustibles y el consumo de China y la India, más allá de una desaceleración de la economía mundial.

En el equipo de Fernández -entre los que figuran los secretarios de Política Económica, Martín Abeles; de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, y de Finanzas, Hernán Lorenzino- explican que "cinco años de superávit comercial y de cuenta corriente y de limitación al ingreso de capitales especulativos minimizaron las probabilidades de un escenario de intensa huida de capitales".

En los despachos oficiales también se recuestan sobre "los cinco años de superávit primario, que permitieron que el Gobierno se desendeudara, lo que, junto con altas tasas de ahorro interno, determina una menor dependencia de los mercados externos para su financiamiento". Insisten en lo sucedido en el último lustro para señalar que las transacciones en moneda local y la reducción de la exposición bancaria a los bonos públicos "permitieron fortalecer el sistema financiero doméstico".

En Economía recuerdan que mientras los países desarrollados crecían poco o entraban en recesión el PBI argentino se expandió en la primera mitad del año 8,4%, es decir, 0,2 puntos porcentuales menos que en el mismo período de 2007. "El empuje de la economía argentina se origina domésticamente, a partir del dinamismo del consumo interno, sustentado por un elevado grado de ahorro interno que permitió alcanzar tasas récord de inversión", se ufanan, y además pronostican que "los países en desarrollo conservarían un ritmo de expansión robusto".

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